—Señor, ha ocurrido algo inesperado. La señorita Kidman vino a la villa y se topó con la señorita Alayna Cole. Parece que están a punto de pelearse —informó el mayordomo al teléfono. Edward, que atendía la llamada desde el balcón, frunció el ceño al escuchar la noticia. Entonces ordenó con voz firme: —Lleva a los niños a otro lugar. Que no salgan lastimados. —Entendido. Pero… ¿y la señorita Kidman y la señorita Cole? —Déjalas —finalizó Edward, colgando sin más. Había sido testigo de cómo Alayna golpeaba a Kevin en el pasado, así que sabía quién saldría perdiendo. En cuanto a Viola, había cruzado su límite. Esa mañana le había dicho que tenía asuntos pendientes, pero igualmente se apareció en su casa. Pensó que era momento de darle una lección. Edward regresó al salón del banquete tra

