Era viernes. Olivia regresaba a casa después del trabajo. Como de costumbre, recogió del buzón los periódicos y revistas a los que estaba suscrita. Los hojeó mientras se dirigía al sofá tras entrar en casa. Emma salió corriendo del dormitorio y se dejó caer junto a ella, mostrando feliz cómo trenzaba una cuerda, una nueva habilidad que había aprendido. —¿El jardín de niños bilingüe del Blue Castle? —exclamó Olivia de repente. Sus ojos se abrieron de par en par al encontrar un grueso sobre intercalado entre los periódicos. —¿Qué pasa, mami? —preguntó Emma, curiosa, mientras tiraba a un lado la cuerda trenzada y se acercaba. Olivia abrió el sobre con destreza, y de su interior se deslizó una pila de documentos. —¿Carta de inscripción? —exclamó de nuevo, sorprendida. —¿Qué? —Emma, que s

