—Organicemos primero una comida para todos. Esta noche seguiremos trabajando en suprimir los comentarios en línea. Yo me voy un momento —ordenó Olivia. Cerró su cuaderno, tomó su bolso y se dirigió directamente al hospital. Alayna ya había ido a ayudar a cuidar de Emma. Lo que más le preocupaba ahora era Lucas. Aunque Jeff repitió varias veces que estaba bien, no podría tranquilizarse hasta verlo con sus propios ojos. —Es la segunda sala, después de girar a la derecha —le indicó la recepcionista. Olivia caminó a toda prisa por el pasillo. Justo al llegar a la puerta de la sala, alguien salió desde dentro. Al ver quién era, se quedó helada. —¿Cómo es que has vuelto? —preguntó con asombro. La alta figura de Edward bloqueaba la luz del pasillo. Erguido como una estatua, proyectaba una s

