Cuando apenas llegó a la carretera de la Explanada, su teléfono sonó, interrumpiendo la melodía envolvente de la sinfonía que sonaba en el coche. Frunció el ceño y pulsó el botón para responder. —Edward, ¿dónde estás?— Edward miró el cartel frente a él. —Casi llego a la autopista. Creo que podré llegar a Nankín a primera hora de la mañana—. —Da la vuelta de inmediato—. La voz de Kevin sonaba urgente: —Olivia tuvo un accidente—. Los frenos chirriaron con fuerza, dejando un rugido penetrante en la carretera. Dos largas marcas de neumáticos se dibujaron sobre el asfalto y del capó comenzó a salir humo blanco. —¿Cómo que tuvo un accidente? ¿Y me pides que dé la vuelta?— dijo Edward con frialdad. —La historia es larga y no puedo explicarla ahora. En resumen: la llamada entre Olivia y A

