Sin embargo, el último destello de luz en los ojos de Olivia se apagó. Suspiró en silencio, miró a Alayna y dijo: —Adelante, discute con él. Si todo lo que dice que le gusta de ti resultara ser falso, o incluso lo contrario, ¿seguiría amándote igual? Alayna era precisamente ese tipo de persona. —Kevin, sólo vete—. Su voz sonaba apagada y contenida dentro de la sal VIP del café. —El número de parejas sexuales que tengo no es menor que el tuyo. Todo esto no es más que diversión. El que se ponga serio primero, pierde el juego. Así que no hagas el ridículo—. La escena era cruel. Olivia sintió que no tenía derecho a presenciar aquella ruptura tan amarga frente a sus ojos, así que reunió fuerzas para levantarse y marcharse del lugar. Lo último que escuchó fueron las palabras de Kevin. Es

