Al llegar a casa, ambos seguían en silencio. Vera le calentó la cena y se excusó de no acompañarlo a cenar porque no tenía apetito. —Vera, si es por lo de hace un rato, de verdad disculpa. No debí meterme en temas que no son de mi incumbencia. Vera lanzó un fuerte suspiro y con un vaso de agua en mano manifestó: —No es eso, es que es un tema que casi nunca hablo, mejor dicho, nunca lo he hablado con nadie, ni siquiera con mi familia. No ha sido fácil de asimilar en estos años. —Entiendo, Vera. ¿Cuántos años lleva de casada? —Llevo diez años, el día que me case salí de mi pueblo.— Quería suspirar profundo, por lo que aquel día significo. —Diez años no es poco, es un buen tiempo a lado de una persona, pero no luces, no sé feliz ¿Eres feliz, Vera? ¿Qué es la felicidad? Es un estado de

