Cuando se acercó a la casa, se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta. Le pareció extraño y temió que hubiera pasado alguna cosa. Al entrar más, con mucho sigilo, empezó a sonar una música lenta instrumental de violín. Vera sintió que el corazón se le iba a salir por la boca cuando se acercó. Había velas en algunas partes de la casa. Al entrar al cuarto de Alejandro, lo que vio la hizo derramar algunas lágrimas, pero de esas que llevaban felicidad, alegría, la emoción de que alguien quisiera llenar tus días de cosas bonitas. Alejandro estaba con una cena en la habitación, una mesa muy bonita, con velas. Él vestía con pantalón oscuro, camisa blanca y una chaqueta con parches en los codos. Esbozó una sonrisa de oreja a oreja y sujetó una hermosa y delicada rosa roja. Se sentía en u

