Nunca me ha gustado la palabra PERDÓN, la gente la dice cuando algo malo pasó o hizo y, sabiendo que Max iba a estar "libre" la noche de su cumpleaños número 21, me asustaba saber lo que había hecho. -Max... -le insistí- ¿Que hiciste anoche? -Mateo invito a putas. -dijo por fin. Un nudo se me formó en la garganta y mi estómago se apretó -¿Y que pasó con eso? -el apretó los labios, como si no quisiera decirme algo.- Max, háblame por favor. -Desperté esta mañana… -Se quedó callado, oh dios mío. Creo que ya se para donde va esto.- Y estaba desnudo, con una… -lo interrumpí -¿¡ME FUISTE INFIEL CON UNA PROSTITUTA!? –le grité y el cerró fuerte los ojos. -¡NO SABÍA LO QUE HACÍA! Perdóname. –Me abrazó de la cintura.- Pégame si quieres, ¿Qué hago para que me perdones? -¿Cómo pudiste? –me

