Capítulo O5: Es un milagro.

1874 Palabras
Ahora si estaba preocupada, ¿Esa era la habitacion de Max? La puerta estaba abierta y de a poco me fui acercando. Puede mirar desde afuera pero no pude ver quien estaba en la camilla, enfermeras y doctores lo rodeaban. A veces se veían partes del paciente, y cada vez me iba asegurando que era Max. Pelo oscuro y liso.   -¡VOLVIÓ! - gritó un enfermero e  instantáneamente me alivie- -Esta con vida, esta con vida -seguían repitiendo y sonreí- No lo pierdan   La misma enfermera vio que yo estaba en la puerta, camino a la puerta y me abrazo.   -Es un milagro -sonrie- -¿Cuando podre entrar? -pregunte timida- -No, mi niña. Venga mañana y podra entrar. -me dijo con amor- -Esta bien...   Okay, si era Max. ¡MURIO POR UNOS SEGUNDOS! Queria entrar, entrar y abrazarlo. Pero ahora que todo ha salido bien, llamare a mi madre   Tu: Mama... Ella: ¿Hija? ¿Que paso? Tu: Max acaba de salir de la operacion Ella: ¿Todo bien? Tu: Um, si. Vengan mañana Ella: Mañana estaremos ahi -corta-   Al parecer, ahora nadie se dice adios. En fin, me dirigi a la puerta y al salir me puse a caminar por las calles en direccion a mi casa ya que no habia traido el auto. Al llegar, se habia hecho de noche y con mucha dficultad logre meter la llavesita en la mini  cerradura, me tire a mi cama, estaba mas fria sin el. Me acomode en un lado y mire el techo blanco, recorde que juntos queriamos pintarlo, me senté en la orilla y mire el baño. Necesitaba una ducha.   ***UN RATO DESPUES***   Despues de una relajante ducha, sali y me puse piyama. Era algo temprano para dormir asi que fui a la cocina a cocinarme algo. Al llegar, me servi un Te con un pan. Nada muy nutritivo pero tenia hambre, mire la television un poco y despues de unas horas decidi que era hora de dormir. Camine a mi habitacion sin animos, sabiendo que tendria que dormir sola. Esa fue una noche extraña, tuve un sueño raro y no tenia a nadie a quien abrazar.   ----------x---------   Al otro dia me desperto el timbre de mi casa, me calze rapido y corri a la puerta principal.   -¡Hija! -mi madre y Tomas invadieron mi espacio personas con un abrazo- ¿Estas lista? -Madre, acabo de despertar -rei- -Bueno pues, ve a arreglarte mientras nosotros te hacemos el desayuno   Corri escalera arriba y le hice caso a mi madre. Tal como ella dijo, me duche y arregle. Me puse algo cómodo pero lindo, con unas zapatillas me bastaba. Minutos después ya estábamos desayunando.   -_________, cuéntanos ¿Qué le paso a Max? –Tomás estaba preocupado y era obvio, era su hijo.  Aunque yo creía imposible, él estaba más preocupado que yo.- -Em, no lo sé. Algo le paso, pero lo tuvieron que operar rápidamente. Ojala no sea nada grave –fui sincera. De verdad, no sabía lo que le había pasado- -Bueno, cuando lleguemos allá lo sabremos –mi madre nos apuró en comer y salimos rápido-   No me gustan los hospitales. Brillantes, aburridos y la mayoría de la gente va para allá no de un buen humor. En fin, llegamos y casi corriendo le pregunte a la recepcionista donde estaba Max   -¿Paciente Max Drew? Habitación 394. -Gracias   Nunca había corrido con tanta fuerza, deje a mi familia atrás, solo me importaba llegar allá rápido.   -388, 389, 390, 391 –buscaba la habitación en el piso- ¡¡394!! –la divise al fondo del pasillo y corrí hacia ella, apenas llegue me arregle, calme mi respiración y toque 3 veces-   Escuche como unos tacos caminaban a la puerta   -¡Te dije que lo iba a atender yo! –grito Angie y se me tiró encima- -Hola, sí.   La empuje hacia el lado y lo vi durmiendo. Dios, se veía mal. Tenía unas ojeras espantosas, como si no hubiera dormido o no hubiera dejado de llorar. Estaba muy delgado y se veía débil.   -¿Esta bien? –le pregunte a Angie- -Bueno, no ha despertado desde la operación. –dijo entre dientes. ¡¿NO HABÍA DESPERTADO?!- Los dejare solos. –Sonríe y sale de la habitación-   Unos minutos después llego mi madre y su padre. Tomas lo abrazo un par de veces y le deseo suerte, mi madre rezo por él y juntos decidieron dejarme a solas con él.   -Max…-le susurre- Max, despierta. Abre tus hermosos ojos –lo empuje un poco pero no obtuve respuesta- Ojala sea como en las películas –reí desanimada- Que justo despiertas cuando la chica especial está aquí –le hice cariño en su mejilla y me dediqué a mirarlo – Te ves muy sexy así, ¿sabías?   Le acomode el pelo mientras le hacía cariño en el pelo y en sus manos.   -Max, tienes que despertar. Nuestra boda se acerca –ni me daba cuenta cuando me empecé a desesperar- ¡Max! –hiciera lo que hiciera, el seguía con sus ojos cerrados- -Hey, tenemos que revisarlo –apareció Angie- -¿Sabes por qué tuvieron que operarlo? –Pregunte tímida- - Tuvo un Derrame pleural maligno –un doctor apareció por detrás de ella a responderme mi pregunta- -¿Qué es eso? –Me sentía muy ignorante- -Es cuando hay un líquido entre las costillas y el pulmón que impide que los pulmones se puedan expandir correctamente. –Me explico con mucha paciencia el doctor- -Oh… -me desanime- ¿Es normal que no despierte? –Me mordí el labio- -Sí, tranquila. –se acercó el- Posiblemente aun esta anestesiado. Debería despertar como a la hora de almuerzo, le dará hambre –rio él. ¡GRACIAS! Me podía tranquilizar- Ahora, si me permites. Debemos revisar que todo está bien en su caja torácica –me sonrió- -Está bien –salí de la habitación y minutos después vi cómo se llevaban a mi futuro esposo en una camilla-   Preguntas como: “¿Despertó? - ¿Todo bien? - ¿Qué paso? – ¿Qué te dijo el doctor?” Fueron algunas que me dijeron mi madre y Tomás. Yo les explique todo y ellos resoplaron.   -Genial, ya me estaba preocupando. –Él fue sincero y mi madre le tomo la mano- -No eras el único –ambos se miraron a los ojos y unieron sus labios, haciéndome sonreír-   -----------x-----------   Una hora después pudimos volver a entrar pero mi familia se moría de hambre, Tomás propuso que fuéramos a comer a un restaurant que había por ahí cerca y mi madre feliz acepto. Pero yo no fui por dos razones, no quería dejar a Max y quería que ellos estuvieran solos. Eran muy tiernos. En fin, ahora estoy dentro de la habitación 394, mirando como él duerme, el único sonido que había en la habitación era el electrocardiógrafo y las manecillas del reloj. En cualquier momento podía abrir sus ojitos y despertar.   -Vamos, Max… Despierta por favor –le suplique, aunque sabía que no escuchaba-   Me senté en el sillón que había ahí, me acomodé bien y lentamente fui cerrando los ojos. No había dormido bien esa noche y necesitaba un momento de paz. Un sonido me despertó, era… ¿Una televisión? Abrí los ojos rápidamente   -Al fin despiertas, bella durmiente. –una voz masculina pero no venía desde mi Max- -¿Stephen? ¿Qué haces aquí? –Estaba nerviosa, busque la camilla y ¡NO ESTABA!- ¡¿DÓNDE ESTÁ?! –grite- -Tranquila –corrió hacia mí para cubrirme la boca y callar mis gritos- Él está bien, despertó hace unas horas. Fue a tomar un poco de agua y volvía, tu madre dijo que tuvo que irse ya que Tomás había tenido un problema y me dejo a mí a cargo de ti. –Sonrió de oreja a oreja- Ah, toma. –Me paso una mochila, mi mochila- Es ropa tuya, te quedaras aquí con Max. Tu mama dijo que no quería que durmieras sola en esa casa enorme -Está bien… ¿Dónde dijiste que fue Max? –Lo hice reír y me abrazo- -Está en el baño con… -se auto interrumpió y me abrazo más fuerte- -¿Con?  -En ese momento fue cuando la puerta del baño de la habitación se abrió y salió de ahí, tan perfecto como siempre, se veía mucho mejor. Me separe de Stephen pero no pude ni correr a abrazarlo porque detrás de él, salió Angie. Max miro celoso a Stephen pero intento ignorarlo- -¡_______! –grito Max y abrió los brazos, invitándome a que lo abrazara, pero yo estaba muy ocupada asesinando a Angie con la mirada- ¡VEN! –camino rápido hacia mí y yo no tuve otra opción que abrazarlo-   No tenía ese olor particular, tenía un olor a… hospital, mezclado con un toque dulce, un perfume de mujer. Me separé y lo mire por todas partes, buscando alguna evidencia… pero no había nada.   -Dejémoslos solos –Stephen miro a Angie y en ese momento, hubo una guerra de miradas. Max miraba a Stephen con odio, Stephen a Angie, yo a Angie y ella a Stephen- Vamos, enfermera. –Le indico la salida y juntos salieron por la puerta- -¿Por qué lo abrazabas? –me pregunto el, cruzando sus brazos- -¿Por qué estabas en el baño con ella? –Pose mis manos en mis caderas- -Yo pregunte primero. Responde –me ordeno y yo lo contradije- -Damas primero –le sonreí- -Bueno, en este momento soy una dama –rápidamente me tomo de la cintura y me atrajo a él, en un dos por tres beso mis labios- Te extrañe, pequeña –sonrió y me abrazo- -Me preocupe mucho por ti –lo abracé mas fuerte- -Auch, auch, auch –se separó y se levantó la polera, dejándome ver la venda que daba mil vueltas alrededor de su pecho. Le hice cariño, él se mordió el labio y cerró con fuerza los ojos- Auch… -susurro- -Lo lamento –quite la mano fuerte de ahí- -¿Te quedaras conmigo hoy? –Apunto mi mochila- -Hoy y todas las noches posibles –volví a besarlo- -Genial, la pasaremos de maravilla -me miro picaron- -Max, ¿en la clinica? -Una nueva aventura -sonrió de oreja a oreja- -Eres un pervertido –le reclame- -Si –asumió el, haciéndome reír- Pero, ¿te digo algo?  -asentí- Nadie, nunca en la vida, me había hecho sentir tantos sentimientos juntos. -¿A qué te refieres? –sabía a qué se refería, pero quería que él lo explicara- -Amor, pasión, celos, enojo, ternura, excitación –enumeraba con sus dedos- Todos esos y más, cada vez que te veo –sonreí- Hey, tengo hambre. ¿Has comido algo? -No –trague saliva, si tenía mucha hambre- -En un rato más llegara mi almuerzo, ve tu a comer a algún lado y vuelve. No me moveré de aquí –levanto los hombros y se volvió a acostar en la camilla- Es muy incómoda esta cosa –aunque intentara acomodarse, por su expresión facial se podía deducir que no había mucho resultado- Ya, ¡A COMER!-aplaudió varias veces, echándome de su habitación- -Volveré –tome mis cosas y camine a la puerta, pero no pude ni tocar la manilla cuando alguien del otro lado abrió la puerta. Angie- -¡Maxi! Te traje tu almuerzo –apareció con una mesita con ruedas, con una bandeja encima llena de comida- -¡AL FIN! –reclamo Max y se acomodó otra vez para quedar a la altura perfecta-   Angie le coloco la mesa frente a él y la bandeja la puso en sus piernas, pasando muy cerca de su “amigo”, el noto eso, trago saliva y me miro a los ojos pidiendo ayuda. Yo sonreí y corrí hacia la camilla, empujando a la enfermera y besando a MI Max. Cerré los ojos y segundos después se escuchó el choque de la puerta cuando se cerraba. Me separe y él se puso a reír   -¿De qué te ríes? –Aún estaba muy celosa- -Ella jura que tiene posibilidad conmigo –sonríe  calmando mis celos- Hey, se acerca nuestra boda –me toma las manos- -Lo sé –sonreí-  Pero, iré a comer. –Le di un último beso y me di la vuelta- -Adiós, preciosa –me dijo con una voz seductora y me dio una fuerte palmada en el trasero, me queje y su risa fue lo último que escuche tras cerrar la puerta de la habitación-
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