El viaje en avión fue mas o menos agotador, el sol se iba escondiendo, las caricias de la mano de mi Max en mi palma eran acogedoras. Me acomodé en su hombro -¿Puedo dormir? –le pregunté en el oído -Adelante –ríe el. Le bese la mejilla y luego cerré los ojos. Iba a ser un largo viaje y sin dudarlo, una larga noche. *TIEMPO DESPUES* -Hey, linda. Llegamos –Max me despertó -¿Tan rápido? –pregunté algo adormilada. Solo recibí un beso como respuesta Nos bajamos del avión y fuimos a buscar nuestras maletas, apenas las tuvimos en nuestro poder buscamos el taxi que nos llevaría a nuestra cabaña. Ya estaba oscuro, el calor que hacía allá era impresionante, muy distinto al calor de nuestro país. Al llegar a la casa, dejamos todas nuestras cosas en la habitación y mire a Max.

