Capítulo 18: El vivo recuerdo del pasado Estaba probándome el vestido de novia. Mi madre y mi hermana mayor me acompañaban. Las tres lucíamos una espléndida sonrisa en el rostro. —Es perfecto —dijo mi hermana cuando salí del probador—. Mírate, tú eres perfecta. Con lo que hemos buscado, alguno tenía que gustarle. Yo avancé un par de pasos, bajo la atenta mirada de ellas dos. —¿Les gusta entonces? —preguntó la vendedora, con las manos entrelazadas, deseosa de que contestásemos que sí. Era un vestido caro. Pero no quería ningún otro; ese vestido era el que había estado esperando por mí. —Me encanta —respondí, acercándome al espejo de cuerpo entero para echarme un vistazo. Estaba realmente hermosa, con mis mejillas sonrosadas a causa de la emoción, con un destello especial en los ojos.

