Con el pasar del día, Dominic poco a poco comenzó a sentir como cierto nerviosismo comenzaba a invadir su sistema, provocando que su humor estuviera más quisquilloso y su lado perfeccionista saliera a flote. No podían culparlo realmente, no cuando quería que todo en esa noche de luna llena, saliera perfecto para su compañero de vida, quien finalmente decidió acompañarlos durante aquel importante evento. Internamente, el alfa dominante creía que era demasiado apresurado y que su dulce chico se estaba presionando por culpa de aquellos ancianos que no encontraban forma de joderlo. Pero cuando Dominic quiso hablar con su pareja al respecto, ni siquiera pudo hacer el intento de convencerlo de lo contrario tras encontrarse con esos hermosos ojos azul grisáceos brillando en seguridad. Sin quere

