Bajo la cálida lluvia artificial que producía la ducha, Teo disfrutaba del agua acariciando su cuerpo, arrastrando lejos el sudor y cualquier pensamiento intrusivo que pudiera provocar dudas sobre su decisión. Ya había arreglado todo. Le dijo a su pareja que quería pasar su celo junto a él y Ava cuidaría del pequeño Noah hasta que llegara River, quien se encargaría de verlo por el resto que durara el ciclo de calor de Dominic. De lo que no estaba seguro, era si su pareja había entendido su deseo de estar junto a él y ser reclamado completamente. Con todo lo que ocurrió esa noche por culpa de esos ancianitos, la mente de su Domi debería de estar en cualquier lado, menos ahí con él. Dejando escapar un largo y profundo suspiro, Teo cerró sus ojos e inclinó su cabeza hacia atrás para recibir

