VANESSA Esta vez, logro llamar al número correcto. Las lágrimas corren por mi rostro mientras me recuesto en el sofá y miro al techo, escuchando la aburrida música de espera. Cada latido de mi corazón me recuerda la sensación de esa pistola en mi costado. No he perdido mucho, apenas algo de dinero. Entonces. ¿Por qué estoy tan llorosa? El hecho de que las lágrimas no paren solo me molesta más. He cancelado mi tarjeta de crédito y había pasado mi tarjeta de débito cuando alguien llama a la puerta. Salto en mi asiento, con el corazón acelerado mientras me giro para mirar en esa dirección. ¿Y si es ese tipo otra vez? ¿Ha visto donde vivo? Me cubro la cara con las manos, mientras se me escapan más lágrimas. –Vanessa, abre. Soy yo– la voz ronca de Dominic no deja lugar a la discusión. El al

