*Leonard* Me ahogo en un vacío interminable de miseria. No he salido de la habitación en días, tal ves semanas, la verdad no estoy seguro, desde que llegué a Barcelona mi mente se ha ido, solo puedo pensar en ella. La necesito como el aire que respiro. En mi mente se repiten imágenes de su preciosa carita, una y otra vez, torturándome por la terrible decisión que he tomado. Escucho su voz en todas partes, siento el sabor de sus labios aún sobre los míos, y mis manos anhelan sentir su piel. Escucho levemente el toquido de la puerta, pero no muevo ni un musculo, quiero estar solo y terminar de morirme. Siguen insistiendo, así que gruño en aprobación, pensando que se trata de mi madre, quien ha venido a cuidarme desde que estoy aquí. Preocupándose por que coma tres veces al día, me bañe

