Lobo domado. Llegan a la humilde morada que es una cabaña moderna de tres plantas, el porche de madera con un cuatro sillas mecedoras de madera, con basta vegetación, entran, era cálida, acogedora bellamente iluminada, el vampiro se la muestra a ella, Darío ya la conocía se fue directo a dejar las maletas a las habitaciones, llega a la suya se deja caer en la cama abraza una almohada, la cama huele al vampiro eso le agrada lo calma. Gime al sentir al mayor en la cama abra los ojos ya el mayor se lo come con la mirada, Darío se apoya sobre su codo derecho quedando de frente al mayor. _ Si no lo sueltas te vas a morir con tu propio veneno. _ Por petición de ella te voy a dejar solo, estamos a martes en la madrugada, te veo el lunes en la noche - se inclina a besarlo- por amor a tu Dios no

