Kendra Como desearía no haberse acostado con él. Nada de esto estaría ocurriendo. Benditas hormonas que no se quedan quietas. «¡Ah! ¡Que hormonas ni que nada! Admite que el tipo está como quiere, Kendra». ¿A quién pretendía engañar? Claro que le tenía ganas, pero solo fue eso, sexo. Nada de sentimientos involucrados. Fue solo una atracción del momento, que le costó la amistad de Selena. ¡Lo odiaba por provocarla como lo hizo! Pero más se odiaba ella misma por no saber manejar el autocontrol y, en consecuencia, ceder a sus deseos. De haberlo hecho, de haber dicho que no en el primer momento, Jason no sería el padre de su bebé. —Hola —Escuchó su gruesa voz en su oído, y casi cayó al suelo, por el susto que le provocó. Sus labios se curvaron en una sonrisa de burla. Jason apretó los labios

