Con suerte, Kendra logró llevar a cabo la fiesta. El día por fin llegó y ya la tertulia había comenzado hace treinta minutos. La casa ya estaba repleta de gente. Algunos hasta estaban borrachos. Incluso Madison fue con Ethan, su novio. Cuando Kendra le contó el plan, no dudó en acudir. Madison sabía que Jason merecía una lección por todas las idioteces que cometió en el pasado. —Me gustaría tomar un trago ¿me traes un vaso? — Inquirió Kendra, Jason la miró raro. —¿Quieres beber alcohol? —Preguntó extrañado, ella asintió con la cabeza lentamente—. ¿Para qué? Sabes que eso te hace mal. — Oh, vamos Jason, es solo un vaso, además estoy contigo, nada me pasará... ¿Nada le pasará? Estaba mareada y apenas podía mantenerse en pie, aquel vaso se había multiplicado y multiplicado, tomándose cas

