Capítulo 5

1138 Palabras
{Katrine Kovalev} Duele, todo mi cuerpo duele. Hay sangre seca en cada una de mis heridas. La espalda me quema, aún siento como el látigo cortaba mi piel, recuerdo su risa, disfrutaba de mis gritos. Mi entre pierna arde y aún la sangre fresca sigue intacta, lloro al recordar cómo me tomaba, sin piedad, sin ninguna culpa en sus ojos, en ellos solo podía ver a un monstruo sin corazón alguno. Esos ojos vacíos que me escudriñaban el alma, rompiendo cada una de mis alas. Él no es Ezra, él no es la persona que creía conocer, eso solo fue una actuación, una faceta que me demostró, una simple ilusión. El verdadero monstruo salió a la luz y consigo el caos, un caos que fue arremetido contra mí. Me demostró eso que tanto temían las personas, no les creí, nunca lo hice. Siempre vi el mundo diferente, donde las personas malas para mí no existían. Ilusa, eso fui una ilusa. Fui tan confiada, siempre lo he sido, una pobre chica ingenua, al cuál su novio intento violarla y terminaron matándolo en el proceso, soy una persona asquerosa a la cuál su vecino y en una persona que llegó a confiar, la destruyó de la peor forma que ni a tú propio enemigo se lo desearías. Ezra es todo lo contrario a lo que me demostró e imaginé. ¿Por qué? ¿Por qué? Es lo que me preguntó a cada segundo. No hay motivos, nunca fui mala con él, todo lo contrario y lo único que hizo fue destruirme, quebrar mi felicidad, borrar mi sonrisa, quemar mis anhelos. Pero no lo odio, no se porque no lo odio. Lo intento, juro que quiero odiarlo por lo que me hizo pasar, pero no puedo y eso me da tanta rabia, el no poder odiar a alguien tan cruel como él. {Ezra Baranov} Su cuerpo, tocar su cuerpo fue como tocar la más valiosa y más fina joya. Su sabor era tan exquisito, sus labios el más dulce manjar. Entrar en su interior fue mi perdición, me dio la más gloriosa bienvenida, estaba echa para mi, todo en ella fue echo para mí. Ser el primer hombre que la corrompió me hizo sentir un dios. Verla retorcerse de placer bajo mí cuerpo, escuchar sus gemidos y ver cómo su rostro se rompe por lo que le estaba haciendo, me hizo sentir en la gloria. Mi más valioso tesoro estaba al fin conmigo y así será por toda la eternidad. Seremos felices, tendremos una hermosa familia, como siempre la imaginé. Ella me ama lo sé, siempre me ha amado, pero es tan tímida que no sabe cómo decirlo. Mí amado ángel, el mundo es tan malo para ti que prefiero mantenerte oculta a qué el mundo te destruya. Te amo tanto que respirar cuesta estando en tú presencia. [...] Ezra bajo los escalones con una charola de comida en sus manos, la chica asustada se hizo pequeña en una esquina de la oscura y fría habitación. El miedo crecía en cada paso que su verdugo le brindaba. —No más daño, te lo pido — dijo en un sollozo lastimero que hasta al más fuerte lo volvería vulnerable, pero Ezra era diferente, él no era humano. Decía amar a Katrine, pero ni siquiera sabía el significado de esa palabra y lo que conlleva. Él no sabía lo que eran los sentimientos, la culpa, el dolor, la empatía. Lamentablemente un monstruo no siente y Ezra era la viva imagen de eso, aunque se diga así mismo lo contrario. —No te haré daño amor ¿Por qué dices eso? Nunca lastimaría a la persona que amo — Katrine lo miraba estupefacta. Él imitaba su acción, solo que su mirada mostraban dolor y confusión a las palabras dolidas de su amada. —Estaba loco, realmente está mal de la cabeza — pensaba la chica. Ezra se acerco a ella entregándole la charola y está para no hacerlo enfadar la acepto. Lo que menos quería en ese momento era otro abuso más por parte de aquella bestia que se decía llamar humano. Él se sentó junto a ella, Katrine desde su lugar temblaba como un cordero listo para el matadero. —¿Que esperas cariño? Come, hice tú desayuno favorito — Katrine miro lo que la charola tenía, estaba en lo cierto había hecho su desayuno favorito, algo que la desconcertó, no recordaba haberle dicho eso. Lo miro por un segundo y luego tomo el cubierto cuando esté le dio una mirada que no le había gustado para nada. Se había dado cuenta de la facilidad que tenía Ezra para cambiar de humor. Corto un pequeño trozo de tarta de manzana y con las manos temblorosas se lo llevó a la boca. —¿Te gusta? — pregunto esperanzado el chico. Katrine asintió regalándole una sonrisa forzada y él le sonrió con notable emoción, pero todo eso se arruinó con una pregunta que no le había gustado para nada a su verdugo. —¿Cuándo me iré? — cuestionó la chica mirándolo, esperando la respuesta que tanto deseaba escuchar. Ezra se levantó echo furia, empezó a dar vueltas por todo el lugar halando su cabello y diciendo incoherencias. Katrine asustada se abrazo así misma soltando la charola, en ese momento se reclamaba por a ver echo aquella pregunta que hizo sacar nuevamente al monstruo que habitaba en Ezra. Él se acerco a ella y la levantó de un tirón brusco. —¿Por qué te quieres ir, amor? ¿No te gusta estar conmigo? — pregunto de una manera aterrado, parecía fuera de sí. Katrine empezó a llorar por el miedo que le causaba aquel ser, por el miedo de lo que él le podría hacer y por el miedo de no volver a ser libre. —¡Contesta! ¿¡Por qué me quieres dejar!? — su rabia era tanta que sus venas sobresaltaban como si en cualquier momento explotarían y sus ojos se tornaron de un n***o tan intenso que hizo quemar todo el interior de Katrine. —No quiero estar contigo. Quiero irme a casa. Te prometo que no le diré nada a nadie, lo juro — Ezra río por las palabras que según él eran absurdas. —¿Qué tonterías dices, amor? Pero si me amas, ya deja de negarlo — tocaba su cabello con ternura y está presa del miedo solo se mantenía callada, pensado que si nunca lo hubiera conocido, si tan solo se había mantenido alejada de él, no había estado en esa situación. Pero lo que no sabía ella, era que tarde o temprano iba a caer en las manos de la bestia. Ese era el destino que le había deparado el futuro, uno tan cruel que ni en la muerte misma lo olvidaría.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR