Capítulo 4

1242 Palabras
— ¿Qué haces aquí? Pensé que hoy no te vería — Katrine estaba algo nerviosa por la intromisión de su novio. Pero algo de Nikolai la desconcertaba y era en la forma tan extraña en que la miraba, como si la estuviera acusando de algún crimen. — ¿Acaso no puedo venir a visitar a mi chica? —Si claro que sí, es solo que pensé que no vendrías hoy — Katrine lo invito a pasar y este antes de entrar beso a Katrine con posesividad. Ella rio nerviosa por tal acción de su novio, lo siguió y este con señas le dijo que se sentara a su lado, Katrine lo hizo. Sus manos temblaban, no sabía que explicación le daría a Nikolai cuando Ezra se le apareciera en su puerta, aunque si tenía una explicación, tan solo tendría que decirle la verdad pero conocía muy bien a Nikolai y sabia exactamente que Ezra no le caía bien, lo que menos quería era perder a su novio, lo amaba mucho y lo pondría a él sobre todo, hasta del propio Ezra, pero tan poco quería perder a este último. Tenía una contradicción consigo misma, algo que le estaba dando grandes dolores de cabeza. — ¿En qué tanto piensas cariño? — cuestiono Nikolai, acariciando su mejilla. —En nada — le sonrió, mirando disimuladamente el reloj que traía Nikolai en su mano izquierda. Buscaba cualquier excusa para echarlo de su casa, pero nada llegaba a su mente. Ezra daba vueltas en su habitación, halándose el cabello con furia y rompiendo cosas que se le aparecían por el camino. Había visto por su ventana a Nikolai entrado a la casa de su amada. —Eres una perra. Eres una maldita puta Katrine — inhalo aquel polvo blanco y le dio una calada a su cigarrillo —Sabias que iría y lo llamaste. Te gusta ponerme celoso, sabes que muero por ti. Ezra rio y las lágrimas empezaron a descender por sus mejillas. —Te amo, te amo tanto que moriría por ti mi amor — su rostro se rompía de dolor imaginando que Nikolai besaba unos labios que no le pertenecían, dando caricias a un cuerpo que no le correspondía. —Ya es suficiente — dijo en un susurro —No más. Katrine empujaba a Nikolai tratando de quitárselo de encima pero este no cedía a nada de lo que la chica pedía. —Nikolai, te dije que no ¿Qué te pasa? — el desespero era tanto que su vista se volvió borrosa por las lágrimas acumuladas que querían salir. — ¿Qué que me pasa? ¿¡Que me pasa!? — rio amargamente mirándola —Eres una hipócrita maldita, eres una perra. ¿Creíste que no me daría cuenta? ¿Me creíste estúpido? —Katrine lo veía confundida y asombrada por lo que Nikolai decía. — ¿De qué hablas? No sé de qué estás hablando amor. — ¡No me digas amor! Creíste que nunca me daría cuenta de que me engañas con ese maldito ¿te acostaste con el cierto? — sus lágrimas caían con dolor en las mejillas de Katrine. Ella no sabía que estaba pasando ni por qué su novio la trataba de esa forma. Veía el dolor en su rostro un dolor que ella no provoco, dolor que se hizo así mismo por pensar cosas que no eran. —Nunca te engañaría, nunca. Te amo Nikolai. No sé lo que viste o lo que te dijeron pero yo nunca te haría daño amor — estaba desesperada y sollozos salían de su boca sin consentimiento. Le dolía ver a Nikolai de esa forma. —Si lo hiciste cariño. Me engañaste con esa cara tan tierna, parecías un ángel que nunca le haría daño a nadie y lo hiciste, lo peor de todo es que me engañabas con alguien que no te merece, Ezra no es digno de ti cariño — Katrine negaba una y otra vez. —Yo nunca estaría con Ezra, nunca estuve con él. Solo somos amigos, no te lo quería decir porque sé que te ibas a enojar, pero yo nunc… —Caya amor, no hables más. Eres una mentirosa y a los mentirosos se les castigan — acaricio su cabello mientras le sonreía. Nikolai había perdido completamente la razón, en sus ojos se le podía ver. Nikolai tomo las manos de su amada por sobre su cabeza, todo ese tiempo él estuvo encima de ella y hasta ahora Katrine había reaccionado. Negaba sin saber lo que iba a pasar, negaba a tal castigo que su novio pensaba brindarle. — ¿Qué haces? Nikolai, estas equivocado, no hice nada lo juro, lo juro amor — sus lágrimas mojaban su rostro y Nikolai ignoraba cada palabra que salía de la boca de la que alguna vez pensó tener un futuro. La beso con salvajismo mientras subía el vestido de Katrine. Ella impedía tal acto que su novio tenía pensado hacerle. Nunca imagino estar en esa situación y menos con esa persona a la cual siempre amo y que no le pasaba por la cabeza que él le hiciese daño. Nikolai arranco como pudo la parte superior del vestido de Katrine y ella lo miro rogando que se detuviera. —Le entregaste algo a él, algo que solo me pertenecía a mi cariño — mordió su cuello con rabia, Katrine grito de dolor moviéndose desesperadamente intentado apartar a Nikolai —Lo siento cariño pero esto me dolerá más a mí que a ti. Katrine grito pidiendo ayuda para que alguien la salvara de tal atrocidad que Nikolai estaba por hacer, este sin pensarlo la golpeo con rabia, el golpe la había dejado aturdida y sangre brotaba de su nariz. Nikolai aprovecho y arranco por completo su vestido, se quedó fascinado viendo el cuerpo de su chica. —Hermosa — se dijo así mismo, la lujuria se veía reflejada en su rostro y su erección empezaba a doler imaginando todo lo que haría con su cuerpo. —Nikolai no hagas algo de lo que te arrepentirás — comento la chica entre un sollozo. Nikolai se carcajeo pero su risa se detuvo de un momento a otro, Katrine había escuchado algo romperse y sangre salpicar su rostro. De la boca de Nikolai sangre brotaba mientras el gemía de dolor. Nuevamente se escuchó algo quebrarse y no era algo, más bien era el cráneo de este que había sido golpeado con un martillo y el responsable reía a carcajadas disfrutando de lo que estaba haciendo. El cuerpo casi moribundo de Nikolai cayó al suelo manchándolo con su espesa sangre que poco a poco formaba un charco color carmesí. Ezra se acercó a él y le susurro cerca de su oído las últimas palabras que Nikolai escucharía. —Ella es mía, y el único que le causara dolor seré yo — alzo en el aire aquel pesado objeto y lo golpeo nuevamente en la cabeza, repitió el proceso una y otra vez hasta quedarse sin aliento y hasta que no quedo nada del cráneo de Nikolai. Se acercó a Katrine la cual estaba en shock por lo que acababa de presenciar. Miro con terror a Ezra, el chico se agacho a su altura dándole una sonrisa macabra y le dijo algo que dejo a Katrine temblando de pavor. —Ahora amor mío, tú y yo tenemos asuntos que atender y créeme cuando te digo que lamentaras haber nacido.
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