Capítulo diecinueve El ayuntamiento de Sunset Harbor era un edificio formal pero pintoresco de ladrillos rojos. Había pequeños árboles en el jardín y carteles de madera vintage con letras grabadas en dorado. Emily subió corriendo las escaleras, a punto de dejar caer su carpeta llena de papeles por las prisas, y casi pudo sentir cómo los ancestros del pueblo la observaban. Cruzó a la carrera las puertas dobles y se acercó a la recepción, donde una mujer le sonrió con amabilidad. ―Hola, llego tarde para la reunión ―dijo Emily, rebuscando entre sus papeles intentando encontrar la carta que informaba de en qué sala se suponía que debía ir―. No recuerdo qué sala era. Se trata de la propiedad en West Street. ―Debes de ser la mujer del hostal ―contestó la recepcionista con una sonrisa de comp

