capítulo #7

1787 Palabras
capítulo #7 En la adquisición de cachorritas para llegar a tener lo que se llama, un pie de cría, ya nos han engañado varias veces, vendiéndonos cachorras enfermas, se nos han muerto tres perritas recién compradas - todas por enfermedades de orígen - y otras personas inescrupulosos se han negado a devolver el dinero, cuando no han cumplido para nada con sus compromisos y se quedaron con el dinero. Hay que ir a la CICPC (ex PTJ) para hacer las denuncias así como a la Sociedad Protectora de Animales, a fin de que inspeccionen esos famosos criaderos y puedan levantar un acta sobre las condiciones de salud en qué viven y el hacinamiento, falta de aseo, mala alimentación y descuido en su crecimiento, a fin de salvaguardar y rescatar este oficio de hacer crecer a los Yorkshire, en las mejores condiciones que se merecen y venderlos de manera honesta, llenando todos los requisitos de ley y de las buenas costumbres. Yo tenía a lo largo de mi vida, que ya son unos cuantos, varios perritos en casa. Me tocó cuidarlos y pasearlos, porque como siempre ocurre, las madres de los jóvenes o niños de antaño, no se ocupan de ellos. Tienen otras cosas que hacer por el bien del hogar, por tanto, les toca a los hijos su cuidado y mantenimiento en general. Tenía de niño, una pekinés prestada, cuyo dueño se iba fuera del país por una temporada y me tocó cuidarla y curarla de algún malestar que presentaba, cuyos síntomas y diagnóstico no recuerdo. Pero cuando el dueño regresó, me tocó devolverla, con todo y el cariño que le tomé y más aún, después de que fué hasta aceptada en casa. Cómo en las películas. Me vienen a la mente, películas con contenidos similares . Luego tenía otro perrito sin r**a, perro común, peludo, cuyo final ya ni recuerdo. No sé dónde fué a parar. En nuestro caso, hablamos de los Yorkies, que no son, definitivamente, perritos,... no son animales, no son canes, son solo eso, Yorkshires. Su encanto, feeling, actitud, cariño sin límites, vienen en tres tamaños. . De piso, de unos 2-3kg; medianos, unos 1,5-2,5kg y los "teacups" o tacitas de té; éstos últimos se pueden cargar, levantar con una sola mano, meter en una cartera, sacar a pasear en carro o tenerlas junto a uno en el sofá o en la cama, mirando TV o solo tenerlas allí. Así, son los seres más felices del mundo aún sin decirlo y sin sonreír. Se enredan alrededor de la cola, girando y girando, se relajan, buscan con insistencia su posición más cómoda. Giran hasta 10-15 veces en círculo, como cuando van a hacer sus necesidades, hasta acomodarse. Pero una vez en su posición privilegiada, se relajan y te causan un gran placer. Y es un placer mutuo. - Cómo vamos, Carlos? ..... por dónde vamos????? - todo bien, - me respondió. Y así, seguimos adelante sin novedades. Parece que los pensamientos siguen siendo más rápidos que el viaje, porque al parecer, toda una gran cantidad de ideas me vinieron a la cabeza y en cuanto a kilómetros, no se ve que hayamos avanzado mucho. Es la famosa máxima de Albert Einstein, "cosas de la relatividad". La realidad es como la percepción...... .. más bien, la percepción es también relativa. Todo en la vida es relativo. Depende del color de anteojos con los que mires la realidad, desde qué ángulo la miras, a qué edad la miras y con que vivencias o conocimientos adquiridos la miras. El resultado siempre es distinto ante la misma realidad. Es lo más interesante de la vida. La expresión a la n de la relatividad. También las firmas son relativas, así como su apreciación es relativa. Pero los bancos hacen mucho incapié en eso de la apreciación. Una cosa es firmar un día normal y tranquilo, a los 30 años de edad y otra cosa muy distinta es, firmar a los 60 años, en días tranquilos o más aún, en días pesados. Firma el mismo personaje con un resultado muy distinto, o por lo menos, algo diferente y los bancos no la aceptan. No entienden de esta clase de relatividad. Claro, se entiende y es con sobrada razón. Hace ya un par de años que comencé a firmar algo distinto y los bancos devolvían mis cheques. Afortunadamente no todos, - o porque firmaba mejor o el analista la veía mejor - pero sí devolvían unos cuántos. Sentía que se me trababan los dedos o la muñeca, o me temblaban los dedos y me veía o******o a detenerme a mitad de la firma. ...... no era algo concebible... Pero lo entiendo. Situación Post jubilación. Pero parece que hemos ido evolucionando y rejuveneciendo porque esas sensaciones han desaparecido y ahora podemos firmar siempre igual....... por un tiempo más. Por lo menos, hice las paces espirituales con los analistas bancarios y no hay más cheques devueltos. Por fin, pude convencerlos de que el yo de una firma, es el mismo yo de la otra firma. Relativamente. Había comprado el periódico esta mañana y al ojear en las noticias internacionales, se destacó una información sobre la guerra en Siria, del gobierno contra lo que llaman los insurgentes, que no aguantan más las torturas, matanzas inhumanas y burlas a la sociedad internacional. En pocas palabras, estaban incumpliendo con las leyes internacionales de protección de los Derechos Humanos. Pero al leer sobre las guerras y en mi estado catatonico de recuerdos, cuando una sola palabra es suficiente para evocar en mí muchos aspectos de la vida, me recordé haciendo abstracción de la noticia, de la guerra mayor mundial de los años 40's. Por supuesto me refiero a la Segunda Guerra Mundial. Era una guerra sin cuartel, de millones de inocentes muertos y asesinados, guerra en la cual se vieron involucrados numerosos países, que al final, en una gran coalición de países unidos, lograron vencer a la barbarie de los ejércitos alemanes, mal llevados por un dictador de hecho, de derecho y de conciencias, llamado Adolfo Hitler. En sus sucias manos llevó la muerte a millones de seres humanos, de propios y extraños, por un creer en una grandeza ilusoria y fantasmal de grandes delirios, creyendo en la superioridad de su pueblo "ario" y que era quien tenía la verdad en sus manos y en la punta de sus escopetas. Hizo morir en Aras de una "logica" distorsiona, a millones y millones de inocentes, unos por solo tener una religión especifica, habiendo sido descendiente de ellos y a otros en su afán de la conquista de Europa, invadiendo los países vecinos y no vecinos. Y el país lo siguió, fué tras él, siguiéndolo en sus aventuras milicianas sin sentido de la realidad y sin que nadie lograra levantarse a protestar, tal vez, por el miedo mismo, de su amigo, de se vecino o del primo del papá del huésped de la casa tal.... cualquiera lo podía haber denunciado al partido tiránico en el poder. Y el miedo es libre y muy, muy personal. De esa guerra, muchos sobrevivientes que habían perdido drásticamente padres, hermanos, tíos, sobrinos y amigos, llegaron a tierras lejanas para escapar de aquella barbarie y sus recuerdos, instalándose en Suramérica, así como en otras partes del mundo, que afortunadamente, los acogieron y dieron cabida como inmigrantes y sobrevivientes. No quiero pensar en los estados anímicos, de espiritualidad en qué quedaron quienes, por suerte, la vida les dió una segunda oportunidad para comenzar de nuevo en otras latitudes. Pero muchos, venían tocados de la guerra. La pérdida de familias completas, les habría hecho cambiar sustancialmente su forma de pensar, de ver la vida y para quienes el recomenzar, era cuestión de arduo trabajo y les tocó llevarlo cuesta arriba. Eran hijos de la guerra, del exterminio inescrupuloso que el mundo tuvo la necesidad de ver frente a sus ojos. Mis padres venían de esa guerra. Fueron sobrevivientes de esa guerra. Y no fué fácil adaptarse a la vida normal, porque el equipaje que cargaban consigo, estaba lleno de frustraciones y dolor. De inmenso dolor que les quemaba las entrañas. Pero tenían que...... tenían que recomenzar a como diera lugar. Y así hicieron. Unos con mayor y otros con menor éxito. Su legado, ese profundo dolor e inseguridad en la vida restante, llegó sin poderlo evitar y en algún grado, a sus hijos y porque no, por consiguiente, a los nietos. Pero hacían lo mejor que podían. A algunos les fué más fácil que a otros, volviéndose un t******o de inquietudes y de dificultades. Y así la vida se escurría entre sus dedos. Entre sus recuerdos, sus vivencias y el presente, que no les dejaba soñar ampliamente. Su dolor, consecuencia de los campos de concentración, de lis trabajos forzados y los recuerdos de los familiares perdidos, les deben haber levantado más de una vez en las madrugadas. O no haber siquiera podido conciliar el sueño. Yo, nunca lo supe. Son parte de las cargas con las que todos nacemos, variando el contenido de esas maletas. También es lo que no dejo de llamar, percepción y relatividad. Todo se resume en eso. Ya se puede entender el porqué de ciertas reacciones de las personas, actitudes, estilo y tipo de comunicación, del hacer o no hacer en la vida, los comportamientos, los éxitos y fracasos, las derrotas y los logros. Este es el kit del asunto. La base. El origen. Se empieza a entender del porque durante mi juventud, apresar de jugar bastante bien un cierto deporte, aún ganando, terminaba perdiendo. Se entiende porque unos son populares y otros no lo son. Unos son comunicativos y otros no. Todo ésto, aparte de los signos del zodiaco en los horóscopos occidentales o chinos. Pudiera considerarse como un punto de partida para el tipo y estilo de vida que se va a llevar, los intereses, las características de las parejas a elegir, la forma de llevar adelante la familia y las relaciones interfamiliares, las profesiones, las áreas de estudios y los consecuentes logros. Por algo el dicho que reza "de tal palo tal astilla" o el que dice "la manzana nunca cae lejos del árbol". Pero siempre y apresar de toda ésta carga genética, de costumbres y de vivencias, siempre nos podemos ayudar con el espíritu y las ganas de salir adelante. Son pesos muy personales y que pueden ayudarnos a equilibrar las situaciones. Llegamos a un paraje dónde nos vemos obligados a bajar y arreglar algunos asuntos que hicieron realizar este largo y pensativo viaje. Así es que, mientras resolvemos, no habrá nada más en ésta página. Hasta dentro de un rato. No se pierdan....... ya volvemos. Cómo en la TV. ...... vamos a comerciales, no cambien de canal.
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