Anocheció, otro día se iba. Ya no se sentía tan cansada pero el aburrimiento no se iba. Le había marcado hace rato a su amiga, Valentina, pero esta le pidió disculpas por no poder ir esa noche a casa. Andaba mal del estómago y en cama por lo fatal que se sentía. La comprendió y al colgar la llamada decidió hacer algo esa noche. Después de la cena se fue a la cama, espero a que el reloj marcara las doce, sabía que a esa hora Lili ya debía de estar dormida como una roca, así que de dejó la cama y se abrigó. Solo daría una vuelta, caminaría un rato, no importando lo desolada que podían estar las calles a esa hora tomando en cuenta la hora, de todos modos saldría. Al salir de la habitación fue lo más cuidadosa posible, avanzó con sigilo y descendió los peldaños muy cautelosa, no quería causa

