Durante el desayuno estuvo en el letargo, su extraño comportamiento estaba despertando sospechas en Lili. ¿Será que su nieta estaba ocultando algo de gravedad? Algo que quizá tendría que ver con un... ¿chico? No tenía idea, pero le preguntaría, aunque no quería ser una metida. Ni hacerla incomodar. Buscaría la manera para que Milenka se abriera y hablara con ella respecto al tema. La poca motivación que mostraba le estaba preocupando, no es que fuera la primera vez, solo que esta vez lucía peor, más desanimada que nunca y eso debía tener un trasfondo. No lo sabía. —Lili, iré a casa de Tina, ha estado en cama con un malestar de estómago y quiero pasar el día con ella, solo te aviso. —Oh, sí, me parece bien, me la saludas y deseo que se mejore pronto, eh —expresó sincera, besándole ca

