Los siguientes meses siguieron de una manera rápida. La pequeña Tini mejoró y todo siguió igual con ella. Semanalmente asistí a evaluaciones; evaluaciones que nadie supo me realizaron. Mantuve el silencio de mi enfermedad, y aunque tuviera sus consecuencias, peor seria si lo supieran. Martina se fue incorporando a la empresa, lo que fue otra ayuda más. Estamos en una clase de relación, no tan relación. No quiero aferrarme a ella, ya que un día muy cercano me iré. No quiero dejarla sufrir. Las cenas continuaron, aunque ella perdonó lo de aquella cena, yo aun no me lo perdono. Me encuentro con Tina viendo TV un momento, guardando recuerdos que capaz me lleve a la tumba. —Jacob... Hay algo que he decidido contarte. —Dijo Martina atrayendo toda mi atención. —¿Ah sí? —Dije abr

