—Renunció, tuvo un accidente.—Respondió Aaron. —Sí, estuvo grave. Estuve junto a ella en el hospital.—Respondí. Junté un par de papeles, me puse mi saco y volví a hablar.—De hecho, justo voy para allá. ¿Me acompañas? Rascó su cabeza y lo pensó unos minutos.—No creo que le agrade mi presencia.—Responde decidido. —No seas rudo contigo mismo, vamos, sólo será un instante. Y así fue, agarre firmemente unos documentos que debo llevarle a Jacob, pasamos por una tienda de regalos y compre un pequeño peluche para Tina. Al llegar Jacob se encontraba con el escritor y transcribiendo varios documentos, los cuales ocultó inmediatamente al vernos llegar. —Esta listo por hoy, nos veremos mañana a la misma hora y aquí mismo.—Le dijo al escritor, seguido de entregarle su paga en un cheque. Este

