Nunca en mi vida me había levantado tan temprano, el sueño aún seguía en mi ser; ya que no podía mantener los ojos abiertos. —¡___ apúrate!— el grito de mi madre me hizo saltar de la pequeña silla frente al tocador, ya estaba lista, simplemente me faltaba aquel brillo. Tomé el brillo labial y me lo apliqué lentamente mientras batallaba con el sueño; podría jurar que eran menos de las cinco de la mañana. —odio todo— espeté más que molesta, sería mi primer día para la pesadilla. Al terminar de "arreglarme" salí de la habitación, mi vista cayó en Rainer quien al igual que yo estaba saliendo de su habitación. —Buenos días— saludó serio: nefasto. Desde nuestro encuentro no habíamos hablado ni una sola palabra y eso era lo mejor. —buenos— respondí sin ganas, seguí con mi camino a la plan

