—Dios, odio a esa impura— la respuesta de Nelly me dejó más que boquiabierta, ¿por qué pensaba eso de Luisa?, confundida la observé. —¿impura?— pregunté extrañada, a mi lado tenía a Maya, la cual resultó ser la chica de la tienda, había sido una pena no asistir a su fiesta. —En mi religión les decimos así a las... tú sabes— explicó con señas ganándose mi risa, maya solo miraba aquella hoja que la profesora de lectura nos había otorgado. Las tres habíamos formado un equipo, bueno solo faltaba un sujeto de nombre Caleb el cual no apareció. —No contemos con Caleb... A él no le interesa— explicó Maya con una sonrisa. —¿Entonces vives en la misma casa que Rainer Wester?— preguntó Nelly con una sonrisa coqueta mientras levantaba las cejas. —Sí, es un idiota no sé cómo mi madre le permit

