El camino fue silencioso, ya que el sujeto moría de sueño, aunque sabía que la mejor opción era hablarle para mantenerlo despierto no lo hice. Guardé total silencio y Dirigí mi vista a las estrellas. —¿Tienes sueño?— su pregunta hizo girar a observarlo El rubio tenía una cara de cansancio que se notaba a miles de kilómetros sin añadir que bostezaba a cada segundo. —No, pero veo que sí— respondí sin mucha importancia, la verdad solo quería relajarme. —Si— bostezó. —pero sé que puedo llegar a tu casa— accedí no muy convencida. —Bien— —____ sé que no debo de preguntarte esto, pero es un poco inquietante, ¿Rainer te ha insinuado algo?... no lo pregunto por celos, Bien— la pregunta me hizo pensar; j***r yo lo había hecho en cierto modo. Pero tampoco le diría, así que me mantuve serena

