El moreno abrió la puerta de aquel lugar, dejándome ver un departamento moderno, en el cual me invitó a pasar, lo hice sin poder negarme. El lugar tenía un olor a fresas, con buena decoración y paredes en todos cálidos, una puerta robó nuestra atención. —¿y Laco?— preguntó la mujer que salía de aquel lugar, en segundos me miró con fastidio. —¿quién eres tú?— insistió directa, sin duda su actitud no era muy agradable. Era una rubia común y corriente, aunque tenía unos ojos como el cielo, no tenía una figura espectacular, pero era linda. —soy amiga de Noah— respondí con una sonrisa de lado, esta giró los ojos, molesta. —Richard ¿qué dijimos de traer amiguitas?— La rubia pasó a mi lado ignorándome descortésmente, aquello me hizo abrir los ojos; ofendida. —ten un poco de educación

