—¿Estás segura?— preguntó cerca de mis labios, en esta posición podíamos ser descubiertos por cualquiera que tomará el pasillo. —Dejemos que fluya— miré como esté sonreía para volver a unir nuestros labios, en serio lo haríamos en la puerta de su hogar. Sonreí al verlo abrir la puerta de su apartamento, el alivio aterrizó en mí por completo, al girarme pude apreciar todo mi labial batido en su rostro; hermoso. —¿Por qué me miras así?— preguntó al acercarse y tomar mi cintura, negué tomando su cuello para repartir pequeños besos. Sin perder el tiempo lo seguí a su habitación, al llegar a la pieza me tumbé de inmediato en su cama, estaba más que ansiosa, quería recorrer cada uno de sus tatuajes. Las palabras habían desaparecido de mi ser, solo quería seguir conociéndonos en la nueva esc

