ABIGAIL El dolor me está matando, creo que nunca me pudiese haber preparado para el dolor que produce una herida de bala, y aún así, ese dolor es cien veces más soportable que mis padres, desde que sucedió el incidente ellos ni siquiera me permiten ir al baño sola y han contratado a un equipo de profesionales médicos que deben estar pendientes de mí y cada una de mis necesidades por pequeña que sea las veinticuatro horas del día, y toda esa molestia para cuidar a una niña rica con un brazo roto. O al menos eso fue lo que le escuché decir a una de las enfermeras del turno de la noche cuando ella creyó que yo estaba durmiendo; y aunque sé que este incidente logró probar que los delirios de mi madre resultaron ser más certeros de lo que todos pensábamos, de igual forma creo que ella e

