EZRA “¿Qué?” ella me pregunta, aun en shock. Mierda. No debí haber dicho eso. Mi padre me mataría si se enterara de que acabo de contarle a Abby en un par de segundos lo que a él le tomó veinte años decirme, necesito salir de este desastre ahora mismo, pero no tengo ni idea cómo podría hacerlo, pues sé que ella va a empezar a hacerme mil preguntas al respecto, probablemente muchas de esas ya están inundando su cabeza ahora mismo, puedo verlo en su rostro, la confusión mezclada con curiosidad, y mientras tanto yo estoy de pie mirándola con la mente totalmente en blanco, sin saber muy bien qué responderle. “Olvídalo,” le digo en voz baja y ella frunce el ceño. “No, por favor dime ¿a qué te referías con que ellos lo encubrieron todo? ¿Qué tiene que ver mi familia con l

