018.

4656 Palabras
Después de todo el alboroto causado, habían logrado llegar a la casa donde era la fiesta. Hoseok había perdido su carrera, o bueno, se había dejado perder; resulta que el chico contra el que competía era su amigo de carreras anteriores, éste estaba en problemas y si perdía su carrera contra Hoseok, perdía su auto también. Él habló con Hoseok, Hoseok decidió ayudarlo a su manera. Además, era imposible que él perdiera realmente. De todas maneras, la sensación de esa noche era Jimin, las personas que pasaban a su lado lo felicitaban, sin importar que lo habían felicitado minutos antes. — ¿Dónde está Hoseok?— Jiwoo llegó con Sunmi y Namjoon, ellos ya estaban instalados a un lado de la piscina. — Mmh, Namjoon ya vuelvo. La pelinegra se puso de pie, enganchó su brazo con el de Jiwoo y la alejó de ahí. La mayor lucía realmente nerviosa. — La verdad es que tengo más miedo en contarle a Hoseok que a mis padres.— Soltó una risita.— Además, escuché que perdió su carrera. — No te preocupes por eso. — Sunmi, sabes como se pone cuando no gana. — Él se dejó perder. Jiwoo lo miró extrañada, como si no estuviera hablando de su hermano, Sunmi sonrió y negó con la cabeza, posteriormente la pelinegra le contó a la mayor el acuerdo en el que había terminado su hermano para que el otro chico no perdiera su auto. Ahora Jiwoo estaba más calmada, sin embargo, seguía sintiendo como todo dentro de ella se movía. Siguieron caminando por toda la fiesta, Sunmi había alcanzado a ver a Namjoon con Jini muy placentero y ahora estaba más tranquila de que no estuviera solo, pero su importancia ahora estaba en Jiwoo. Kangmin había estado con ellas hace rato, de hecho había ido con Jiwoo a quejarse de Hyukjo porque no había tomado ni una gota de alcohol en lo que iba de la noche y no quería decir porque había faltado al Ride. Los nervios de Jiwoo volvieron al tope. — Amor.— Jiwoo se encontró con él en la cocina, justo iba saliendo, pero ella tomó su mano y lo hizo entrar de nuevo. Sunmi siguiéndolos.— ¿Podrías dejar de ser tan obvio? Sunmi rió y fue en busca de agua. — ¿Obvio? No lo estoy siendo. — Eres el líder de todo esto. El organizador de las carreras, el que siempre bebe la primera gota de licor. ¡Kangmin ya se quejó! — Ese puñetas...— Suspiró, se recargó en la isla de mármol y tomó una gran bocanada de aire, después cogió las manos de Jiwoo y la acercó a él.— Igual, no creo que los chicos sean capaces de sospechar algo así. — Bueno, eso es verdad.— Sunmi se unió a ellos. Sunmi sonreía, su corazón se ponía cálido al ver a Hyukjo igual de nervioso que Jiwoo, casi como si él estuviera cargando a la criatura en el vientre, incluso no bebía alcohol ahora. Ahora sólo podía imaginar de las bromas que le harían los chicos después del alboroto. — Conseguí las llaves del estudio, ahí daremos la noticia.— Informó Hyukjo.— Sun, ¿podrías ayudarnos? — Claro. Dime las ordenes, capitán. — Sólo necesito que tú y las chicas reúnan a todos ahí a las 12:30. — Está bien. Para eso faltan veinte minutos, así que mejor los dejo solos. Se alejó de ellos, le regaló una sonrisa a ambos y abrió la puerta de la cocina. En ese momento, su celular sonó de nuevo. Lo había estado ignorando literalmente todo el día. Miró el número desconocido en la pantalla, sabiendo perfectamente quien era. Con rabia, pulsó el botón verde. — Sunmi. — Por el amor de Dios.— Sunmi empezó a caminar entre toda la gente de la sala de estar.— Deja de...— Se calló de golpe. j***r. A unos tres metros de ella, donde estaba el pequeño bar exclusivo montado, Yoongi se encontraba sentado, entre sus brazos estaba su acompañante y ellos se estaban besando. Que me parta un puto rayo. Y como si el mundo estuviera en contra de ella, Yoongi abrió los ojos de su apasionado beso y su mirada vaga fue directo a Sunmi, un segundo después, estaba concentrado nuevamente en aquel beso. Sunmi no tuvo una reacción molesta o desquiciada, por fuera se mostraba en blanco, neutral y también se podía decir que en shock, pero por dentro se estaba muriendo y dos ejércitos tenían guerra en sus entrañas. Su padre hablaba al teléfono pero ella no podía reconocer palabra alguna, el enojo no se lo permitía. Colgó la llamada, se dio media vuelta y salió de ahí. — ¿Dónde estabas?— Namjoon se topó con ella cuando salió al patio. — En la cocina, con Jiwoo y Hyukjo, ¿me haces un favor?— Pidió seguido, Namjoon sonrió y asintió aunque lo había tomado desprevenido.— Tengo que decirle algo a todos mis amigos, ¿me ayudas a encontrarlos? — Pensé que sería como una misión imposible o algo así, Sun. Ella negó con la cabeza y sonrió. Olvida a Yoongi. Namjoon en vista de que Sunmi no se movía, pasó un brazo sobre sus hombros y la hizo caminar. Que se joda Yoongi. Fue fácil encontrar a todos sus amigos, sólo tenían que ir a donde estaba el escándalo. Jungha y Jini le ayudaron a buscar a varios, entre esos Yoongi, ya que por nada del mundo se pararía frente a él en ese momento. Eran las 12:25 y todos se estaban dirigiendo al estudio en la planta alta; los primeros en llegar fueron Sunmi y Namjoon, Jiwoo y Hykjo ya estaban ahí, Sunmi una vez más rió porque Hyuk estaba sentado en el escritorio como el dueño de la casa y Jiwoo a su lado. Después llegó Kangmin, no dijo nada, estaba concentrado en acabarse la cerveza que llevaba. Jungkook, Hyeji y Taehyung también fueron puntuales, los tres se unieron a Sun y Joon en el sofá. Yoongi entró por la puerta, Sunmi lo miró rápido y se volvió para hablar con Hyeji, ignorándolo por completo, él venía solo. Songkyu, Yookjo, Eunho y Jaehyun llegaron juntos. Jimin y Jini aparecieron tomados de la mano. Listo, sólo faltaban Hoseok y Jungha, estaban todos en silencio cuando gritos provenientes del pasillo se escucharon. Obviamente era esa alborotada pareja. — ¿Qué demonios?— Hoseok los miró a todos e hizo una mueca.— ¿Quién se murió? — ¡Hoseok!— Jungha le dio un zape, después tomó su mano y lo hizo caminar al sillón que estaba libre. — Ya en serio, ¿qué traman?— Jimin preguntó, él tampoco entendía. Ninguno lo hacía más que las chicas. — Tenemos que decirles una importante noticia.— Hyukjo habló, como siempre, siendo el líder de todos ahí. Cuando su voz retumbó, todos prestaron atención sin importar qué. Su mano viajo hasta tomar la de Jiwoo, Hoseok ladeó la cabeza el notar eso. — Mm... — Déjalos hablar.— Jini le dio un zape a Hoseok, sí, otro. Él la miró mal, ella le sacó la lengua. — Todos aquí somos familia.— Empezó el mayor.— Incluso ustedes.— Sonrió en dirección a Hyeji, Kook, Joon y Tae.— Diablos, hasta el primo de Hyeji y Ryumi lo son.— Todos sonrieron esta vez y asintieron, sintiéndose agradecidos por los fuertes lazos.— Bueno, como si no fuera más increíble... La familia crecerá todavía más. Todas las chicas sonrieron, los chicos seguían sin entender y se miraron los unos a los otros en busca de respuestas pero sólo se encontraron con sus muecas. Era una regla que las chicas de sus acostones no eran cercanas y nunca lo serían, y tampoco había nuevos integrantes en los Marvel, así que... Hyukjo se puso de pie y abrazó a Jiwoo por los hombros, ella se pegó a él, sintiéndose con valor ahora. El primer chillido salió de parte de Jungha, Hoseok la miró confundido, después a su hermana y sintió una punzada en el corazón. Lentamente se fue poniendo de pie. Jiwoo lo miró directo a los ojos, sonreía con ellos. — Vamos a tener un bebé. Hoseok dejó de respirar al escuchar las palabras de su hermana. — ¡¡Ya lo sabía!!— Jimin saltó del sofá y los señaló a ambos.— ¡j***r, lo sabía! Jungkook, Namjoon y Taehyung sonreían a lo grande, mientras los Marvel estaban en blanco, meramente congelados. Una vez más, las chicas llorando, pero no eran las únicas. Los hermanos Jung no habían perdido el contacto visual en todo ese tiempo, ambos con los ojos brillantes por las lágrimas que amenazaban a salir. Jungha se acercó a Hoseok y le dio una palmadita en la espalda, diciendo "anda, ve con ella". La gran sonrisa del pelinegro salió a la luz y literalmente salió corriendo a Jiwoo, ella se despegó de Hyukjo y fue recibida en los brazos de su hermano. — ¿Hace cuanto lo sabes?— Preguntó, sin ser capaz de expresar lo que sentía en ese momento. Quería abrazar a Jiwoo para siempre, quería golpear a Hyukjo y quería decidir ya el nombre de su futuro sobrinito o sobrinita. Era tan irreal. No pudo contener la felicidad. Empezó a saltar y festejar aún con su hermana en los brazos, la sacudía de un lado a otro y gritaba con emoción, todos empezaron a reír y limpiar sus lagrimas, también a asimilar que no era una broma lo del nuevo integrante de la familia. — ¡Hoseok harás que mis mareos sean antes de lo esperado!— Alegó ella.— ¡Hyukjo, ayúdame! — Atrás, fortachón.— Hoseok lo señaló y fulminó con la mirada. Después de tantos años, esta vez era la primera vez que salía a la luz su lado de hermano protector y celoso. Jiwoo rió.— Así que esto hicieron cuando me fui de casa... — ¡¡No!!— Gritaron ambos y todos volvieron a reír. Hoseok sonrió, abrazó a su hermana y se giró a encarar a todos, quienes ya estaban de pie. — ¡¡Estamos embarazados!! Lo siguiente que pasó fue que felicitaron a la pareja, los abrazaron y desearon lo mejor, obviamente Kangmin y Yookjo empezaron a molestar a Hyukjo, él los mandó a callar. Yoongi había felicitado a ambos, no dijo nada, sólo dio palmaditas y se alejó. Seguía sin procesarlo bien, prácticamente él vio nacer a esa pareja y nunca imaginó que llegarían tan lejos. Sin embargo en ese momento, siendo egoísta, sólo podía pensar en Sunmi; ella había sido de las primeras en abrazarlos y todo ese rato había estado llorando, no triste, estaba muy feliz igual que todos, pero era obvio que las emociones le ganarían. Quería ir a abrazarla y limpiar sus lágrimas, pero no podía, había dos razones que se lo impedían: la primera, no podía acercarse a ella, mucho menos ahora que lo había visto con otra. Segunda, Namjoon se estaba encargando de ser su apoyo moral. Y hablando del incidente del beso, estaba intrigado de quién era la persona que la estaba jodiendo al teléfono, toda la noche la había observado rechazar las llamadas de manera brusca y cuando pasó lo del besó, ella apretaba el aparato en su oreja y lo colgó de una manera furiosa. Si alguien la estaba molestado, lo pagaría. De eso no había duda. Su plan ahora era mandar a una de las chicas a investigar y después él se haría cargo de lo demás. * Hoseok no se había despegado de Jiwoo en toda la noche, era tierno, pero para su hermana comenzaba a ser tedioso. Estaban en una fiesta y él estaba algo ebrio, no era la mejor ocasión para que Jiwoo le diera toda la información de su ginecóloga o decirle cuál sería la fecha donde le darían la noticia a sus padres. Pero como era costumbre, ya cuando la fiesta estaba a punto de culminar, todos se reunían en un círculo del patio trasero y se ponían a charlar, olvidando a los invitados o a las personas que no fueran cercanos. Estaban todos menos Yoongi. Y Sunmi estaba enojada con ella misma en ese momento pues aunque lo vio besando a otra, estaba preocupada por él y estaba al pendiente. Hace rato lo había visto hablando con unos chicos y los tres actuaban extraño, luego desapareció y la chica con la que venía tampoco estaba. Yoongi había hablado con Hoseok hace cinco minutos, pero se retiró. Había estado fumando y Sun rogaba que sólo fuera eso. Entonces, entre toda las personas, lo vio intercambiar algo con un chico y después entrar a la casa. Mierda. No lo harás, Min Yoongi. De un salto se puso de pie, tomando a todos por sorpresa. Jungha que estaba más cerca de ella, se puse de pie también al verla tan alterada y preocupada. A Sunmi no le importó nadie y salió corriendo. — ¡¡Sunmi!!— Gritó Jungha, Jini y Hyeji se pusieron de pie también. Las ignoró. Pero ellas no se rindieron, salieron corriendo tras la pelinegra y quien logró alcanzarla fue Jinyoung, tomó la mano de su amiga y la detuvo. Sunmi se giró fuera de sí y sus amigas la miraron asustadas, a lo lejos, Jiwoo, Hoseok y Jimin se acercaban. — ¿Qué sucede?— Hyeji estaba en shock. — Suéltenme, tengo que detenerlo.— Sunmi forcejeó pero Jini fue más fuerte. — ¿Detener a quién, Sun? — ¡A Yoongi! — ¿Pero por qué?— Jini la miró confundida, Sunmi aún forcejeando así que la soltó. — No quiero que se siga drogando.— Las lágrimas de Sunmi brotaron.— Por favor, entiendan. Tengo que hacer que pare. Y cuando estaba a punto de girarse y correr, no sólo fue Jini, Jungha también tomó su mano. Sunmi no pudo entender porque la detuvieron otra vez, pero mucho menos pudo entender sus expresiones en ese momento: confundidas, molestas, impactadas. — Sun, ¿de qué hablas?— Jini dejó salir una respiración pesada. — Yoongi, él... Él... — Él dejó esa porquería hace meses.— Jungha fue directa, su ceño fruncido.— Los tres meses que no lo viste ni en pintura, esos tres meses estuvo en un centro. — ¿Qué?— Sunmi apenas con aliento. — Sí.— Asintió Jinyoung.— Jimin y yo fuimos los encargados de él en todo ese tiempo, él pidió que no te dijéramos y lo respetamos. Sunmi, Yoongi no está más en las drogas. — Ni siquiera lo estuvo de a lleno.— Corroboró Jungha.— Incluso, él quiso ir a un centro por voluntad propia. ¿De dónde sacaste eso? Sunmi estaba congelada en ese momento pero su sangre hervía y las lágrimas se habían convertido en rabia líquida. Sólo podía pensar cosas nefastas de Yoongi en ese momento mucho más allá de estar aliviada y ella se sentía patética. — Necesito estar sola.— Sunmi se soltó del agarre. — Pero... — Déjenla.— Habló una dura voz tras de ella, las chicas miraron a Yoongi como si fuera un fantasma. Sunmi endureció todo su cuerpo y apretó sus puños, sintiendo cada parte doler por la impotencia. Se giró sobre sus talones, encarandolo, Yoongi ni siquiera pudo pensar o reaccionar cuando la mano de Sun chocó contra su mejilla, dándole una fuerte bofetada. — Lo mismo va para ti. Lo hizo a un lado y con firmes pasos entró a la casa. Yoongi se quedó con la mirada clavada en el piso, las chicas no entendían nada pero igual estaban molestas, Jimin no sabía qué hacer y Hoseok se sentía culpable. Sunmi agradeció que nadie la siguió pues estaba a punto de golpear a lo primero que tuviera enfrente. Ni siquiera sabía como sentirse en ese momento, pero lo que sea que estaba experimentando era pésimo y para hacer todo peor, nuevamente su padre jodía al teléfono. — ¡Deja de llamarme!— Gritó a la bocina, las personas de alrededor la miraron, no le importó y salió de la casa.— Te odio, tú me odias, ¿qué carajos quieres? — Sunmi. — ¡¿Podrías dejar de decir sólo mi nombre?! ¡Me lo sé! Y colgó, no sólo eso, apagó el celular. Cuando iba a guardarlo, una mano la interceptó y ni siquiera tuvo que levantar la vista para saber de quien se trataba. Ese tacto que antes le encantaba y reconfortaba, justo ahora la quemaba. Quería a Min Yoongi lejos. Para siempre. — Sunmi. — Basta. Detente antes de que te odie a ti también. Yoongi tragó todas sus palabras. Había algunas personas ahí y veían el espectáculo, Sunmi trataba de soltarse y comenzaba a sentirse asfixiada. Sus ojos capturaron al chico que salió trotando por la puerta principal, Namjoon. Él lucía tan preocupado que Sunmi se sintió mal. ¿Estoy exagerando? No pudo pensar en la respuesta, Namjoon ya estaba frente a ella, retirando a Yoongi. — Creo que ya has hecho suficiente, amigo. * Jini pudo sentir lo incómoda que estaba siendo esa reunión, pero no le importaba, llevaba casi una semana sin saber de Sunmi. — ¿Songkyu no vendrá?— Le preguntó a Jimin, su novio negó con la cabeza. Estaban en el departamento de ellos, un poco diferente a lo que acostumbraban. Todos estaban sentados alrededor de cajas y maletas, debido a que Jimin y Jini estaban en proceso de mudanza; como estaban a poco tiempo de graduarse, tenían que abandonar la residencia estudiantil y sí, era nostálgico. Hoseok había estado callado todo ese tiempo, ya que era su culpa que Sunmi cayera en el engaño de Yoongi, quien también estaba presente, sentado en el piso y mirando a la nada. No tenía ganas de hablar, además sentía el enojo emanando de las chicas e incluso el de Jimin. Él sólo estaba ahí porque quería saber dónde estaba Sun, ya que obviamente ella lo había bloqueado de todas sus r************* , también su número y cuando Yoongi fue a su escuela, ella no estaba y tampoco en su departamento. — Songkyu tampoco quiere hablarnos.— Agregó Kangmin desde la esquina. — Lo comprendo.— Jungha suspiró.— Al final ella es su familia y la quiere. — ¡Pero nosotros no hicimos nada!— Kangmin musitó, él siempre había sido cercana a los primos Park.— Esos fueron Yoongi y Hoseok. Todos se quedaron en silencio y dispararon miradas duras a los dos mencionados. Yoongi clavó su mirada en el piso y mordió su lengua; no había manera de defenderse. Hoseok sintió sus ojos arder y miró a su novia, era la primera vez que ella no estaba a su lado; Jungha estaba enojada con él y sus acciones, Hoseok sabía que lo merecía. Aún así, se notaba que a Jungha le dolía por lo que su novio estaba pasando. — No la culpo.— Habló Jini, cruzada de brazos.— Se enteró que fue engañada por meses, creyendo que el chico que ama se drogaba.— Chasqueó la lengua. Yoongi sintió su cuerpo arder. El chico que ama.— Sufrió y se quebró la cabeza por la preocupación, no sólo eso, estuvo al pendiente, consiguiendo sólo rechazo y humillación.— Suspiró dolida.— Pero sin embargo, nunca dejó de buscar en alternativas para que el chico salga de ese horrible mundo. — Jini.— Jimin susurró para tranquilizarla, ella negó. — En verdad que no la culpo.— Siguió.— Justo ahora debe de estar devastada y con el orgullo herido, por no mencionar su corazón.— A este punto Jimin ya estaba su lado.— La entiendo si quiere alejarse de Yoongi y también entiendo que quiera estar lejos de todos por un tiempo. — Yo la entiendo también.— Hyeji habló, Kook la abrazó en ese momento.— Pero quiero saber cómo está. — Todos queremos eso.— Jimin sonrió triste. El timbre sonó por toda la casa. — Y debido a que no responde nuestras llamadas...— Jini fue a abrir la puerta.— Llamé a la persona que sí tiene contacto. — Hola a todos.— Saludó Namjoon. Yoongi levantó la vista al reconocer su voz y al verlo su sangre se calentó. Lo suponía, pero le molestaba aún así. El hecho de que ese chico se hubiera ganado la confianza de Sunmi tan rápidamente, era como quemar la piel de Yoongi. Para él no fue fácil. Pero viéndolo desde la perspectiva de Sunmi y de cualquier persona, Namjoon era un chico tranquilo y estudioso, caballeroso y con mil temas para hablar. Yoongi era totalmente lo contrario. Todos saludaron a Namjoon, Jimin lo invitó a tomar asiento en una de las cajas pero él se negó. Dijo que se iría rápido. — Ella está bien, si es lo que quieren saber. Increíblemente todo el departamento se llenó de un suspiro de alivio por parte de cada uno de los presentes. Yoongi dejó que todos hicieran sus preguntas y escuchó muy bien las respuestas de Namjoon; al fin de cuentas, él tenía las mismas dudas. Joon fue muy amable en decirles todo, pues comprendía la preocupación que tenían. Después de esas semanas, se había dado cuenta que esos chicos de verdad que eran como una familia. Se amaban y se preocupaban por todos. Resultó que el domingo, día después de la fiesta, Sunmi decidió aceptar la invitación que tenía a un congreso en j***n. Partió el lunes en la mañana y regresó el miércoles. Es por eso que Yoongi no la encontró en su departamento y el por qué no estaba en el campus. Namjoon fue por ella al aeropuerto y la llevó a cenar, después la dejó en casa. El día de ayer, jueves, Sunmi había tenido permiso de faltar a la escuela, por lo que decidió tomar el día libre y pasarlo con su mamá. Hoy viernes, Namjoon la había ayudado con a llevar unos documentos y equipo a su facultad. — Así que estuvo paseando en Japón.— Kangmin sonrió y negó con la cabeza. — Uhm...— Namjoon apretó sus labios, no estaba seguro si agregar algo más a su reporte.— Creo que lo que pasó el día de la fiesta lo ha podido sobrellevar y lo ha pasado a segundo término, sin embargo hay algo que la perturba. Yoongi disparó su dura mirada a Namjoon. El moreno también lo miró y aunque hablaba con todos, sus ojos estaban en el pelinegro. — ¿Pasa algo malo?— Jungha preguntó preocupada. Namjoon suspiró. — ¿Conocen a su padre? ¿Ese hijo de puta? El pelinegro no lo conocía, sólo sabía que Sunmi lo aborrecía y esa era suficiente razón para que Yoongi tuviera el mismo sentimiento hacia él. Por lo que le había platicado Sunmi, su padre hizo basura a su mamá y después las abandonó. Nunca supo el trasfondo de esa historia, Sunmi no era muy abierta en el tema. Ciertamente, había parte de la vida de Sun que Yoongi no conocía. ¿Qué quiere? — Ella nunca lo menciona.— Agregó Jini. — Bueno, la está molestando y a ella le preocupa que llegue a contactar a su madre. — ¿Qué es lo que hace?— Jimin estaba cruzado de brazos, sus músculos brotando por la alteración que comenzaba a sentir. — Sólo le ha estado llamando, pero recientemente le dijo que la buscaría en persona. — Ese es un tema del que nos tenemos que encargar, pero antes...— Hoseok se puso de pie, todos lo miraron sin entender.— ¿Sabes qué es lo que hará hoy? — Planea ir a cenar y beber con sus amigos de la facultad.— Namjoon respondió sin ningún problema.— No sé qué están festejando. — ¿Dónde? Jungha se puso alerta cuando su novio empezó a caminar. — El bar donde trabaja Taehyung. * — Hola, Sunmi. La pelinegra levantó su vista del trago para encontrarse con Taehyung del otro lado de la barra. La gran sonrisa que tenía el rubio la contagió. — ¿Qué haces ahí? — Todavía no empieza mi turno en el escenario y me gusta merodear. — O le gusta ganarse mis propinas.— Minsuk, el chico de la barra y el encargado llegó, limpiando el mármol.— ¿Quieres otro?— Le preguntó a Sunmi al ver su vaso casi vacío. — No, gracias.— Sun sonrió.— Esperaré a mis amigos. Taehyung ladeó la cabeza. — ¿Hoseok y ellos? — Nope.— Sunmi contestó, sintiendo un dolor en la garganta.— Me reuniré con mis amigos de la facultad. Taehyung saltó sobre la barra como si fuera un caballito, consiguiendo el regaño de Minsuk y las risas de Sunmi. La pelinegra se quedó charlando con el bar tender, Taehyung fue al escenario para comprobar que todo estuviera en orden y listo, una vez asegurado, tomó la libreta de su mochila y fue a sentarse con Sunmi de nuevo sin decir nada. La chica fue curiosa y observó lo que Taehyung hacía en el cuaderno, muchas letras, tachones y borrones. — ¿Qué idioma es?— Preguntó después de haber captado que Tae había estado traduciendo esa letra. — Español. — ¿Uh? — Uno de mis últimos proyectos es traducir una canción y cantarla.— Explicó. Sunmi deseando que sus proyectos fueran así de fáciles.— Y no podía escoger una en inglés, así que le pedí a Kook una canción de su repertorio. — Es verdad.— Sunmi asintió para sí misma.— Kook ama las canciones en español, ¿no es así? — Yup, todo es culpa de su amigo Jason. Algunas me gustan, otras no, pero esta me encanta. — ¿De qué habla? — Una ruptura. Bueno, una reclamación por una ruptura. ¿Te canto algunas partes? — Claro. Sunmi se acomodó mejor en el asiento, Taehyung aclaró su garganta y apretó la libreta, mostrando una sonrisa nerviosa. Sunmi le dio un empujoncito en aliento. — Quédate un poquito más,— Él empezó y Sunmi sonrió al escuchar su fuerte pero a la vez suave voz.— todavía no es hora de abordar. Escucha estas palabras como despedida. Tomó su lapicero, borró, escribió y limpió el papel. Sunmi soltó una risita. — ¿Así empieza? — Sí, y este es el coro.— Se preparó de nuevo.— Hasta hoy yo sí cumplí, pero a ti se te olvidó que prometiste que nunca me dejarías, que sin mí no había razón para seguir viviendo, no. Sunmi endureció la mandíbula, sintiendo una vez más como la voz de Taehyung le golpeaba directo al corazón. Aún podía sentir lo mismo que sintió cuando cantó a Sam Smith en la casa de Kangmin. — Se te olvido que prometiste amarme hasta el fin del tiempo, en las buenas y en las malas tú me darías tu calor, se te olvidó que me robaste el corazón. — Wow. — ¡Y la que sigue es mi parte favorita! — Cántala.— Alentó aunque quería pedir que parara antes de que ella empezara a cantar. Todo le recordaba a Yoongi y la herida de la semana pasada seguía muy abierta. No podía soportar ese dolor. — Dices que no hay marcha atrás, que incompatible a mí siempre serás y que no tenemos en común ninguna meta. Sí es así que quede claro, que todo esto se habría evitado, si tú me hubieras siempre hablado con— Y lo siguiente lo cantó en español.— "la neta". — ¿"La neta"? — Es como decir "la verdad".— Aclaró Taehyung.— ¿No es genial la canción?— Preguntó mientras cerraba su libreta, ya no cantaría hasta su turno.— Y el instrumental es con ukelele, la amo.
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