019.

4403 Palabras
— ¡Hoseok!— Jungha gritó tras el pelinegro. Su novio no frenó sus pasos, siguió caminando hasta su auto, así que Junie corrió.— ¡Hey! Hoseok llegó al Mustang y se giró con brusquedad para encarar a Jungha, no era la única ahí, Yoongi estaba en la puerta de entrada al edificio. Se acercó a Jungha, los ojos de ella haciéndose grandes por tal acción tan repentina. — Lo estropeé y tengo que pedir perdón, vas conmigo o te quedas aquí. — Hoseok... — Escucha, tú eres mi novia, Jiwoo es mi hermana, Jini y Sunmi son mis mejores amigas, prácticamente son las mujeres de mi vida y lo arruiné todo con Sunmi, no puedo dejar las cosas así. — Lo sé y me alegra que estés dispuesto a pedir perdón, pero, ¿qué diablos vas a hacer? Sunmi seguro no quiere ni verte. Hoseok apretó los labios, algo se le ocurriría en el camino. Hizo un movimiento de cabeza, indicándole a Jungha que subiera al auto, así lo hizo ella. A lo lejos se encontró con los ojos de su mejor amigo, simplemente asintió y Yoongi fue a su auto. Sabía que él no tenía el valor para disculparse aún, pero necesitaba verla. Cuando llegaron al bar, Hoseok le ordenó a Jungha y Yoongi que esperaran afuera. Él fue a la puerta trasera, habló con Minsuk, posteriormente con Taehyung y les contó el plan a ambos. Volvió con su novia y mejor amigo y les indicó que tenían que entrar cuidadosamente y procurar que Sunmi no los viera. Entraron y con los nervios de punta, caminaron hasta una de las mesas del fondo y con luz tenue. En ese momento Taehyung cantaba y el lugar estaba lleno. Yoongi fue el primero en ver a Sunmi, sus pulmones se llenaron de aire y casi le daban ganas de llorar, pero como siempre, fue experto en ocultar sus emociones. Estaba sentada en la mesa grande frente al escenario, sí, un poco lejos de él pero podía verla perfectamente. Sus acompañantes eran Hwitaek, a ese chico lo conocía pues siempre habían sido amigos. Mina, su amiga con la que compartía todas las clases también estaba. Y la última persona que pudo reconocer, fue el médico de la estación de policía. No conocía a los demás. — ¿Adónde fue Hoseok?— Yoongi preguntó después de haber estado perdido observando a Sunmi. Jungha sonreía y lo miraba, Yoongi no podía explicar esa sonrisa de la castaña, era entre irónica, triste y otro sentimiento que no podía descifrar. — La amas, Yoongi. — Sí, creo que eso no es un secreto.— Dijo entre dientes pero bastante claro.— Estoy jodido. — Ambos lo están.— Aseguró Jungha.— Y porque así lo desearon.— Se encogió de hombros.— Como sea, Hoseok está por allá.— Apuntó a la única persona de pie y que caminaba hacia el escenario. — Mierda, ¿qué hará ese idiota? En ese momento, Hwitaek le mostraba algo a Sunmi en su celular, por lo que la pelinegra no tenía su atención en el escenario. Taehyung terminó de cantar la canción en ese momento y sin decir nada, se bajó del templete y el que tomó su lugar fue Hoseok. Jungha y Yoongi abrieron sus ojos de la sorpresa. — Eh sí, hola, buenas noches. Jungha se cubrió los ojos, Yoongi se apretó el puente de la nariz y Sunmi, desde su mesa, al reconocer esa inigualable voz, se giró al escenario al tiro. Hoseok le sonrió, ella no entendía nada. — Y aquí vamos...— Junie y Yoongi suspiraron. Hoseok como era de esperarse, le sonrió a las demás personas. — Me comunicaron que esta noche el chico que se presenta aquí, sólo está cantando sus composiciones y proyectos, así que no nos saldremos de la rutina.— Sonrió.— Es un gran compositor y justamente tiene una canción para la ocasión.— Miró a Taehyung, él le hizo una pequela reverencia.— Verán, no les mentiré, no soy buen cantante, de hecho no canto en lo absoluto... Me voy más por el rap.— La sala se llenó de agradables risas.— Pero la cuestión es que, cometí un gran error y la persona a la que lastimé está aquí presente, sé que para que conseguir perdón, tengo que ponerme en ridículo, ella ama que lo haga. — ¿Es tu novia?— Preguntó alguien desde una mesa. — No.— Hoseok sonrió.— Es mi mejor amiga.— Aseguró, viendo a Sunmi en ese momento.— Me ha ayudado muchas veces y yo lo arruiné todo.— Hoseok seguía sonriendo, pero su arrepentimiento estaba presente.— El amor es algo muy importante, pero la amistad también lo es, así que... — ¡Canta! — Ya voy, ya voy...— Hoseok se aclaró la garganta y todos rieron. Miró a Taehyung.— ¿Cómo me dijiste que se llamaba? — Spring Day. — Ah, sí sí.— Asintió.— Con ustedes, Spring Day de Kim Taehyung.— Todos aplaudieron.— Bogo sipda... Todos animaron a Hoseok, increíblemente no cantaba tan mal como él había advertido, de hecho lo hacía bien, no era un experto, pero su voz era agradable, claro, había notas en las que fallaba, además no se sabía muy bien el tiempo, estaba leyendo la letra de la libreta de Tae, pero él mismo se reía de sus errores, como la gente que lo animaba sin importar qué. Todo ese tiempo estuvo arriba del escenario, pero cuando llegó el puente de la canción, saltó del templete y fue directo a la mesa de Sunmi, la gente se volvió loca y empezó a gritar. Sunmi quería mantener su semblante duro y molesto, sin embargo, la risa que tenía la delataba y supo que era casi imposible enojarse con Hoseok. Ese casi aún era mantenido por su orgullo de todas formas. Hoseok la estaba ganando, pero no aún. Entonces tomó la mano de Sunmi, ella miró el agarre, una vez más toda la gente gritaba, la pelinegra sonrió derrotada y negó con la cabeza. Hoseok la miró directo a los ojos, estos gritaban y suplicaban por perdón. — You know it all,— Hoseok cantó, sus ojos brillaban por las lágrimas y Sunmi supo que él sólo la quería cerca de Yoongi porque en el fondo ella lo quería también.— you're my best friend... Ella se puso de pie porque Hoseok casi la obligó a hacerlo y el pelinegro siguió cantando hasta que la canción terminó, todos aplaudieron, incluso algunos se pusieron de pie. Sunmi le quitó el micrófono a Hoseok. — Bueno gente y ese fue Jung Hoseok, el nuevo vocalista de la nación. Mientras todos reían y seguían aplaudiendo, en la mesa de fondo, Jungha sonreía feliz por lo que acababa de hacer Hoseok. Yoongi miraba todo, ciertamente envidiaba lo que Hobi hizo, fue una gran estrategia y también fue una digna disculpa del chico Jung. No podía esperar menos y no le iba a sorprender que Sun lo perdonara. Se puso de pie, Jungha lo miró rápido. — ¿Adónde vas? — La conozco.— Murmuró él, viendo a Sunmi. Hacía reverencia a las personas que seguían de pie.— Ella está feliz, será mejor que me vaya antes de que me vea. — No te podré detener, así que, cuídate. — Adiós, Junie.— Se giró, dándole la espalda.— Dile a ese bastardo que lo hizo genial y que gracias por sacarle una sonrisa a Sun. Jungha asintió y lo dejó ir. Yoongi salió del bar, no sin antes ver por última vez a Sunmi. Hoseok estaba frente a ella, sin saber que respuesta tendría por parte de Sunmi. Estaba nervioso, pero satisfecho porque había dado todo de sí. — Hay que salir, aquí no podemos hablar.— Sunmi le dijo. — Sí. Le entregaron el micrófono a Taehyung y fueron directo a la salida, Hoseok le hizo una señal a Jungha y también captó que Yoongi se había ido. Junie saltó del banquillo y fue a la salida también. Se quedaron en la acera frente a la puerta, el bar volvió a su ambiente, la calle estaba muy tranquila. Hoseok estaba de pie frente a Sunmi, su mirada se turnaba en ver entre el piso y Sunmi, tenía los puños apretados por los nervios. La pelinegra estaba seria de nuevo, esa mirada que intimidaba y estaba cruzada de brazos. — Escucha...— A Hoseok le tembló la voz.— No voy a justificarme por nada, sé que hice mal y que soy una mierda y que probablemente ya no volverás a hablar en tu vida.— Sunmi levantó una ceja.— Pero estoy muy, muy, muuuy, arrepentido, incluso más arrepentido que cuando tuve sexo en la habitación de mis padres a los 18... — ¡Hoseok! — Entendiste el punto.— Sonrió divertido.— Pero en verdad, Sun, te pido perdón desde lo más profundo de mi corazón.— Su sonrisa fue cesando.— No fue mi intención lastimarte, yo sólo quería que estuvieras cerca de Yoongi, él te necesita aunque diga que no y los dos se aman... — Te perdono. — La verdad no quiero que dejemos de hablar.— Al parecer Hoseok no la escuchó.— Eres una de mis mejores amigas, mi otra hermana mayor, me has salvado de muchas y yo te he apoyado, quiero seguir haciéndolo. No sólo eso... — Hoseok, dije que te perdono.— Insistió ella, casi divertida. Nunca esperó tener esos sentimientos de Hoseok a flote. — ¿Hablas en serio? — Sí.— Asintió ella. Sunmi podía entenderlo, por eso no era tan dura. Llevaba años de amistad con ese chico y esa era la única vez que le había fallado, ¿echaría esa gran amistad por la borda sólo por una cosa mala? No. Hoseok lo hizo con buena intención aunque terminara mal. Si Sunmi no lo perdonaba, sabía que después se arrepentiría y mucho. — Wow, no creí que fuera tan fácil... — He aprendido que ser tan orgullosa es malo.— Sonrió, haciendo énfasis en el "tan".— ¿Un abrazo? — ¡Claro que sí, ven acá! Hoseok extendió sus brazos y cerró sus ojos por la gran sonrisa que dio, Sunmi lo abrazó, pero fue sólo un segundo, pues se separó para darle fuerte puñetazo en el abdomen. El pelinegró abrió los ojos de golpe y dramatizó el impacto, no esperaba tanta fuerza por parte de su amiga, eso le sorprendió. — Eso te lo merecías.— Dijo alguien desde la puerta. Jungha. La castaña estaba recargada en el marco de la puerta, sonriendo a los dos. Sunmi desemvolvió sus brazos y sintió una gran alivio al ver ahí a su amiga. La extrañaba, de hecho extrañaba a todos. Jungha se acercó a ella y la abrazó. — Te extrañé.— Sunmi sonrió, Jungha la movió de un lado a otro. — A la próxima que te vayas a j***n, deja un mensaje, ¿sí? Sunmi asintió, sintiendo una gran necesidad de ver a Jini, Jiwoo y Hyeji también. — Lo haré. * — ¿Estás enojada?— Hoseok preguntó, viendo a Sunmi por el espejo retrovisor. — Te dije que esperaras una hora, no era literal.— Casi rió.— Y no, no estoy enojada, sólo espero que mis amigos de la facu no me odien. — Ese chico Hwitaek se asustó cuando me vio.— Hobi se burló, Sunmi y Jungha que iba en al asiento copiloto negaron con la cabeza divertidas. Después de la reconciliación que tuvieron afuera del bar, Sunmi expresó su necesidad de ver a sus amigas y Hoseok no quiso perder más tiempo, organizó una rápida y pequeña fiesta en su apartamento, aunque claro, Sunmi no podía irse y dejar a sus amigos de la escuela, habían planeado esa cena hace semanas; así que le dijo a Hoseok y Jungha que esperaran una hora, ellos aceptaron e incluso pidieron algo para cenar y beber mientras escuchaban a Taehyung cantar. Hoseok había activado el cronómetro de su reloj de muñeca, cuando éste empezó a sonar por la hora cumplida, se puso de pie y fue a la mesa donde estaba sentada su amiga, se disculpó con todos y se la llevó de ahí, no sin antes interrumpir a Tae también y decirle que lo esperaban en su casa cuando terminara su turno. — ¡¡Sunmi!!— Kangmin gritó al verla entrar por la puerta, se puso de pie de un salto y corrió a la pelinegra, abrazándola de sorpresa. — Sólo fue una semana, Kangmin.— Comentó ella divertida. — ¿Y? Es muy diferente no hablarte o verte por una semana cuando estás ocupada por al escuela a no hacerlo porque estás enojada. — No estaba enojada.— Aclaró y vio más allá del chico, encontrándose con Jini, Hyeji y Jiwoo de pie frente al sofá.— En serio. Al menos, no con ustedes. — Hubiera querido golpearte por desaparecer estos días.— Jini dijo, acercándose junto a Hye y Jiwoo.— Pero te entiendo. — ¡Pero lo bueno es que ya estás aquí!— Hyeji brincó de la felicidad. — Me hicieron falta.— Confesó Sunmi y eso fue suficiente para que Jiwoo empujara a Kangmin a un lado y las tres abrazaron a la pelinegra, uniéndose después Jungha. Hoseok, Jungkook, Jimin y Hyukjo observaban esa escena desde lejos y no podían estar más felices por sus chicas, Kangmin por otra parte, las miraba con recelo mientras se empinaba su botella de cerveza. Salieron a la terraza, la cual era lo suficientemente grande para todo el squad; Hoseok y Jungha la habían decorado con luces colgantes, una parte con pasto sintético, una mesita para tomar el té o café y en lugar de equipar el lugar con sillones, pusieron grandes cojines puff donde todos ya tenían uno designado de su color favorito y siempre se tiraban en él. Pusieron música y comenzaron a beber cerveza mientras esperan a que llegaran las pizzas que habían ordenado. — Deja de beber.— Sunmi le quitó su cerveza a Kangmin, ella recién llegaba de la cocina con una bolsa de frituras.— Llevamos media hora aquí y llevas diez. — ¡Oye!— Se quejó él cuando la vio empinarse la botella y tumbarse en su cojín. Sunmi rió, lo ignoró y se unió a la platica de sus amigas. — Entonces...— Jungha la miró con picardía.— ¿No te besaste con un japonés en tu viaje? — ¡No!— Sunmi contestó rápido.— ¿A eso ibas tú en tus viajes escolares? — Pues... — ¡¡Hoseok!!— Gritaron Sunmi, Jini, Hyeji y Jiwoo. Jungha se puso de pie al tiro y se lanzó sobre Sunmi, Hyeji y Jini, a Jiwoo no le tocó ni un pelo.  Hoseok levantó la vista del celular de Jimin, porque como siempre, les estaba enseñando un video, al ver a su novia taclear a sus amigas, tuvo la necesidad de ir y averiguar qué pasaba. — Fue antes de conocer a Hoseok.— Susurró en advertencia.— Si abren la boca, las mataré, bola de soplonas. — ¿Qué pasa?— Llegó el pelinegro, viendo a Jungha como un papá que ve a su hija después de haber hecho una travesura. — Nada.— Contestaron las cinco. El timbre sonó, Jungha se alejó de sus amigas y le sonrió a Hoseok angelicalmente. — Amor, la pizza está aquí. Hoseok la miró con los ojos entrecerrados, pero nada más. Ya estaba harto con sus cosas de chicas. Derrotado se dio media vuelta y gritó: — ¡Jungkook, ayúdame a cargar las cajas! Las chicas rieron y Sunmi juró en ese momento no estar lejos de ellos nunca más. Tenerlos de compañía era sin duda lo mejor que le podía pasar, después de haber pasado casi toda su vida solitaria y con problemas de autoestima y confianza, estar rodeada de personas que realmente la querían y le daban apoyo era como vivir en el paraíso. Tal vez sus vidas no eran color de rosa, pero, sí que era un arcoiris con muchas emociones. No era la pizza, era Taehyung quien había tocado la puerta, sin embargo, cuando la cerraron, volvieron a tocar en ese segundo y esta vez sí era el chico repartidor. Hoseok cargó cuatro cajas, Jungkook también y Taehyung las tres botellas grandes de refresco. Los tres se reunieron con las personas que estaban afuera, pusieron sus cojines puff en círculo y se sentaron a comer. — ¡Quiten esa canción!— Alegó Jimin, metiendo dos pedazos a la vez a su boca. — ¡No!— Gritaron todas y empezaron a cantar.— Girls just want to have fun!! Los chicos rieron, Jungkook se puso de pie y la quitó de todas maneras, en cambio puso Count On Me de Bruno Mars y todos empezaron a cantar. Todos estaban a punto de reventar por todo lo que habían comido. Hoseok dijo que iría a la cocina y Sunmi aprovechó para seguirlo. No había terminado de hablar aún con él. — Oh, Sunmi, ¿vienes a darme otro golpe y saldar la cuenta por completo? La pelinegra sonrió y negó con la cabeza. Se recargó en la isla de mármol que estaba en el centro de la cocina, amaba la casa de sus amigos. — Vengo a saldar la cuenta pero no voy a pegarte, no te preocupes por eso.— Se burló, Hoseok la miró pues la sonrisa de Sun había durado poco.— Quiero hablar de Yoongi. — O... ¿Quieres hablar con él? — No malinterpretes, Hobi. No lo quiero cerca de mí nunca más, sin embargo, a pesar de todo lo que me ha hecho, quiero que esté bien... — ¿Y bien? — Sólo quiero que me digas la verdad.— Fue directa.— ¿Él en verdad se drogaba? ¿Anda en malos pasos? ¿Fuma más de lo normal? Hoseok suspiró, dejó de buscar lo que quería en la nevera, la cerró y se dio media vuelta para encarar a su amiga. — La verdad es que desde que tú y él se alejaron, Yoongi no es como antes. Ya casi no habla de sus asuntos. Pero te diré todo lo que sé... Sí, llegó a drogarse, pero fue internado en una clínica y no ha vuelto a recaer, de hecho, estoy seguro que no lo volverá a hacer. Sunmi mostró una pequeña sonrisa y asintió. — ¿Y qué más? — Nada. Casi no lo vemos, siempre está metido en el studio o sale fuera de la ciudad. Pero está bien, creo que lo único que falta en su vida eres tú, pero eso no es el tema en discusión, ¿cierto? — Cierto.— Suspiró.— Gracias por tu sinceridad Hoseok, ahora estoy más tranquila. * Sunmi bajó del taxi después de pagarle al señor y dar una reverencia. Su destino era un centro comercial al aire libre, tenía una cita. — Namjoon, por milésima vez, no te disculpes más.— Soltó una risita, el chico al otro lado de la línea seguía lamentándose. — ¿De verdad no estás molesta porque les dije todo? — Nope.— Sonrió, aprovechando toda la paz que le quedaba antes de llegar al café donde fue citada.— De hecho, te lo agradezco mucho. — ¿Por qué? — Bueno, los necesitaba en mi vida y no me había dado cuenta.— Confesó.— Gracias, de verdad. — Y ahora que estás bien con todos de nuevo...— Suspiró.— ¿Me dejarás en el olvido? — ¿De qué hablas? ¡Cállate! Claro que no, deberíamos ir por un café más tarde. — Sólo quería sonar dramático.— Dijo y Sunmi casi pudo imaginar su sonrisa con los hoyuelos.— Me parece perfecto lo del café, tengo un nuevo libro que recomendarte. — Genial. — ¿Ya llegaste al restaurante?— Preguntó Namjoon, ahora preocupado. — Estoy afuera. — Lo mejor es que entres, termines ese asunto rápido y no lo vuelvas a ver nunca más.— Sugirió él como plan maestro, Sun asintió.— Estoy cerca, llámame si me necesitas. — Gracias, Nam. La llamada terminó, Sunmi soltó un gran suspiro mientras metía su celular a su bolsa. El restaurante tenía las paredes de cristal, la pelinegra intentaba buscar a la persona que vería desde afuera. Cuando sus ojos lo encontraron, sintió como el aire le faltaba. Después de doce años, volvía a tener a su padre frente a sus ojos. Quería salir corriendo, se sentía el ser más débil en ese momento, pero también quería entrar al restaurante y golpear a su padre, gritarle todo su enojo que había tenido hacia él todos esos años. Y por más que quisiera negarlo, necesitaba a Yoongi a su lado en ese momento; todos esos años, la única persona que había logrado entrar a su corazón y entenderla fue Yoongi, él fue quien logró hacerla entender que de verdad valía como persona y se atrevía a decir, que gracias a él se había convertido en la chica fuerte y orgullosa que ahora era. Sin embargo, el ver a su padre ahora, la hacía sentir como aquella Sunmi que le daba miedo mirar a las personas. Necesitaba que Yoongi la acompañara en ese momento, que le tomara la mano y diera un apretón cargado de ánimo y apoyo, lo deseaba... Pero estaba sola, al igual que él, y de la misma manera tenía que ir a capa y espada a enfrentar a su progenitor. — Oh por Dios, Sunmi...— Su padre se puso de pie lentamente al verla llegar a la mesa.— Estás muy grande, eres toda una mujer.— Sonrió como si de verdad estuviera orgulloso. — Ahórrate la cursilería.— Tomó asiento, dejando la mano de su padre al aire. Su padre retrocedió su mano y sonrió casi divertido, tomando asiento de nuevo. Sunmi se cruzó de brazos y lo miró con dureza, odio agregado a la mirada también. Por dentro se estaba muriendo, sinceramente y supo que en casa iba a llorar toda la noche. — Vaya... Igual de ruda que tu madre cuando la conocí. — Buenas noticias, sigue siendo la misma. Ciertamente, todas la amistades de su madre, cuando llegaban a visitarla estando Sunmi presente, le decían lo mucho que era parecida a su mamá cuando era joven. Hermosa, buen carácter y con un brillo especial. Al menos era eso hasta que su padre llegó a su vida; la famila Park había manejado casinos toda su vida, era el negocio familiar. Su madre, ayudaba en el casino junto a su hermano, el papá de Songkyu, entonces hubo un día en que su padre llegó, un chico de familia adinerada con problemas de apuestas que poco a poco fue perdiendo todo su dinero en el juego. Con el paso del tiempo, cayó enamorado de la chica del casino, la cortejó y con el paso del año terminaron juntos. Todo era perfecto, hasta que el juego consumió por completo a su padre, él se hizo alcohólico y adicto al trabajo, lamentablemente Sunmi vivió la peor etapa de ese matrimonio; su madre se convirtió en una sumisa, sufría maltratos constantes de su padre e incluso golpes, él apagó el brillo de su madre. Sí, lo odiaba y mucho. Por suerte, después de años de estar en recuperación, su madre volvió a ser la misma de antes y fue la mejor madre soltera según Sunmi, la amaba y le daría su vida en cualquier momento y circunstancia. — ¿Y no tienes novio?— Hizo la pregunta vaga. — Espero que tu plan no sea saber de los doce años de mi vida que te perdiste.— Era obvio que eso no era lo que quería, entonces no había porqué perder el tiempo.— Sé que no quieres ponerte al tanto de todo, eres un jugador, bebes y fumas mucho, ¿qué es lo que quieres realmente? Fumas mucho. Sunmi recapituló sus palabras e hizo un análisis rápido; la voz de su padre era mucho más rasposa de como la recordaba, él fumaba mucho, incluso en ese momento podía oler el hedor de tabaco que tenía su cuerpo. Demonios. Estaba buscando su ayuda, seguro. Distintos casos se le vinieron a la mente: nódulos, afonía, tal vez padecía de reflujo, incluso podía ser cáncer de laringe. — Me detectaron un tumor en la laringe. Bingo. — Ajá, ¿y? — Está muy avanzado y en poco tiempo puede convertirse en cáncer.— Siguió, intentando crear lastima en Sunmi.— No tengo dinero para el tratamiento... Hija, no quiero morir. — Eres un cínico. Maltratar a su madre, la persona que más le importaba en la vida, abandonarla y después de años, llegar a pedir ayuda como si de verdad la mereciera. — Sí, tal vez, pero... Mi hija es una futura doctora y hará su internado en el hospital más prestigiado de la ciudad. — No es tan fácil como piensas.— Bufó.— Aunque quisiera, lo cual eso ni en mi otra vida, no es tan sencillo. — Eres inteligente.— Su padre sonrió, su voz ronca hizo estremecer a Sunmi.— Sé que te las arreglarás, o sino... Piensa, hija, ¿cómo es que me enteré lo de tus prácticas? Tengo contactos y si no me brindas ayuda, entonces tendré que buscar a tu madre, ¿quieres eso? — ¡¿Cómo te... Su padre le hizo la seña de silencio, se puso de pie y del bolsillo interior sacó un cigarrillo. ¿En serio? Lo metió a su boca sin encenderlo y tiró un pequeño fajo de billetes sobre la mesa para saldar la cuenta de su café. — Piénsalo, hija. Te llamaré en la semana. Y se fue. Desde el otro lado del restaurante, Yoongi estaba hervido del coraje al ver como aquel viejo había dejado a su hija en la mesa, llena de impotencia y enojo. Cuando se fue, Sunmi se cubrió el rostro y Yoongi sabía que necesitaba a alguien, pero no estaba seguro si ese alguien era él. Sin embargo, de lo que estaba seguro es que tenía que acabar con ese viejo hijo de puta.
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