Evelyn tragó saliva y asintió lentamente, aunque sus nervios seguían ahí, como un nudo apretado en su estómago. —Voy a bañarla, entonces —dijo finalmente, buscando distraerse de la ansiedad que comenzaba a apoderarse de ella. —Está bien —respondió Leonardo, con una sonrisa que no dejaba espacio para el miedo. Él levantó a Gabriella en brazos, con cuidado. La niña, como siempre, se aferró a él, dándole un beso mojado en la mejilla. —Papá —dijo Gabriella, con esa palabra que hacía latir más rápido el corazón de Leonardo. —Papá te llevará a arriba—respondió él, con una sonrisa llena de cariño. La niña se volvió hacia Evelyn y la saludó con una risa encantadora. Evelyn se dirigió al baño con Gabriella, mientras Leonardo se quedaba en la habitación, mirando la escena con una expresión de

