Transcurrido un mes de haber sucedido el hecho atroz que la dejó en trauma y con una amargura que iba en aumento día con día por los constantes ataques de Caroline, Karim fue sorprendida una mañana comenzando la primavera al ver a Gael ingresar a la habitación sin ni siquiera tocar para anunciar su llegada. Se veía elegante, enfundado en un traje de taller hecho a la medida, el aroma de su loción era agradable, solo que terminaba produciendo un efecto contrario, en ella era así, lo repugnaba. Odiaba la seguridad con la que se movía, vendiendo una apariencia, una fachada que daba lastima, más por él que por el mundo. Lo miró con tristeza al ver que no es capaz de mostrarse al mundo como lo que era, un engaño, un ser miserable. —Vístete, en una hora iremos a la clínica —le dijo y se dió la

