* * * * * * * * * * * El Corsé rojo se ajustaba perfectamente a mí silueta, al igual que los pantalones y botines del mismo color, y el antifaz n***o me otorgaba la intimidad que deseaba, si necesitaba llamar la atención de este hombre y creo que de esta manera lo lograré pero no quería que se supiera quién estaba detrás de Perséfone, debía mantener al margen mi identidad, ya era muy arriesgado que estuviera en prevista. Los chicos partieron unos minutos antes, Marcus y yo nos quedamos en la sala unos minutos más. — Te ves increíble... — Me entregó el látigo para que lo calzara en mí cintura. — Tú tampoco te ves nada mal. — Detallé lentamente sus abdominales, el blanco de su piel me mataba, los pantalones de cuero ajustado y el arnés que llevaba puesto lo hacían ver muy sensual

