Me pase la lengua por los dientes por millonesima vez desde la mañana de hoy. Notaba la suavidad del esmalte y la libertad en la boca. — Tu sigue mirándolos y tocándotelos así, que te los vas a desgastar rápido. — ¿Sabes cuántos años puede durar este matrimonio? — Cerré la boca de golpe y me gire hasta Mason. — Años, Dara. — Exactamente, puede durar años enteros en los que tenga que saborear el metal. Deja que lo disfrute un poco más. — Nou, creo que ya te he dado mucho. — Tomó el estuche de los frenillos especiales que usaba en mis dientes y se acomodo frente a mí esperando a que los colocara. — A ver esa boca. — Le mostré una sonrisa de satisfacción y él frunció su entrecejo. — No se... Creo que te hace falta algo. — Destapó un pintalabios rojo chillón y pinto mi bo

