RECONCILIACIÓN

1363 Palabras
Llegada la madrugada del miércoles, la cirugía de Alejandro concluyo, logrando extraer las dos balas, y salvando parte de su intestino. —¿Doctor, cuando podremos verlo? —Preguntó Margaret, con total desesperación. —¿Acaso usted, es u familiar? —Replico el doctor. —No, solo soy su vecina. Tengo entendido, que él es de Colombia, y hasta donde sé, está solo —Siendo así, el hospital se hará cargo de todos sus cuidados. Al ser ciudadano leal, tiene el derecho —Por el dinero no sé preocupé. Yo pagaré todo —Intervino Ethan—. Lo importante, es que él, se recupere, para así, esclarecer lo sucedido. —¿Podemos verlo? —Margaret, estaba ansiosa por respuestas. —No, aún está inconsciente, lo mejor es que vuelvan más tarde —Tiene razón. Sobrevivió, y eso, es más que gratificante, Ethan, ¿podría prestarme a su chófer? —Yo la llevaré, vamos. Al estar en casa, Margaret recibió un abrazo, que no se esperaba. —Gracias a dios, pude encontrarte. No sabes, lo que sentí al verte tirada, sin ti, prefiero no vivir. Desde que te conocí, ha sido mi nuevo motor. Por favor, no desaparezcas de mi vida, no me arrebates la luz, que tanto me ha costado encontrar —Yo… Ella no supo qué decir. Así que solo, acaricio su cabello—. Gracias por todo. Puedo darme cuanta, que aún te mueve algo de compasión, ve a casa, ambos tenemos que descansar —Lincoln se quedará vigilando. No sabemos, que hará Nike, al enterarse de que sobreviviste, y estoy más que seguro, que él fue, quien le disparo a ese tipo —¿Por qué lo haría? —Dijo ella, sorprendida. —Solo es algo que presiento. Por ahora, duerme tranquila, te di mi palabra y la cumpliré, te protegeré con mi propia vida de ser posible. Ethan se marchó, y Margaret subió a su habitación, y al estar en su cama, solo podía llorar, el no saber por qué su compañero estaba herido, la mortificaba, temía que la intuición de Ethan, fuera cierta. —No, él no pudo haber resultado lastimado por mi culpa. ¡No es justo! Conforme el dolor y angustia hacían de las suyas. Ella, se quedó dormida profundamente. 10: a.m oficina de Gilberto Pool —Señor director, teniendo en cuenta mi estado. Le pido que me dé una semana de descanso. En serio la necesito. Además, como sabrá el maestro González, fue atacado, él está solo, es mi vecino, y me gustaría ayudarlo, en lo que más pueda —Despreocúpese. Y no le daré una semana de descanso, sino dos, también le pido que me informe sobre el estado del maestro —Claro. Así lo haré —Luego de poner al tanto al director, sobre su condición, Margaret se dirigió al hospital—. ¡Hola!, ¿Cómo te sientes? —Bueno, ya me habían disparado una vez. Dos, no son nada para mí —Dijo, con Alejandro, con una pequeña mueca en su rostro—. ¿Tú, como estás, pudiste atrapar a ese infeliz? —¿Cómo, tú viste a mi atacante? —El corazón de ella, se agitó. —Sí, es un tipo más o menos de tu edad, caucásico, tenía una chaqueta negra y una gorra —Dime, ¿él fue, el que te hirió? —Por supuesto, el muy cobarde, me ataco por detrás —¿Por qué lo hiciste, porque fuiste a mi casa? —No podía dormir, en cuanto entre a mi casa, los recuerdos de ella me bombardearon, me sentí abrumado, así que, quise hablar contigo. Y cuando abrí mi puerta, lo vi sobre ti, tenía intenciones de violarte, no podía permitirlo —Gracias, a ti, te debo mi vida. Te cuidaré, mientras me sea posible —No tienes por qué hacerlo, no seré una carga para ti. Por cierto, ¿conoces a un estudiante, llamado Ethan Pirs? —Sí, porque lo preguntas —Bueno, vino temprano a verme, se arrodilló, me pidió disculpas, y luego me agradeció, por haberte salvado, ¿Qué relación, tienen ustedes? —Digamos que me ve, como su salvadora —No creo que sea eso. Su mirada era más bien de un hombre que no está dispuesto a perderte. Me advirtió que me alejara —No le hagas caso —Sí, tú lo dices. Pero créeme, él te ve, de otra forma —¿Eso lo descubriste, con solo verlo? —Sí, cuando alguien te gusta, y te interesa, tu comportamiento habla por ti. Y la forma en la que él te describió, mujer, para él, tú eres su milagro. Esas palabras no fueron de admiración —Por favor, no hablemos de él. Vine a ver como estaba, y para saber que necesitas, ¿quieres que te traiga algo de tu casa? —Ahora que lo mencionas, podrías traerme algo de ropa. Mira, al lado izquierdo de la entrada, hay una matera, debajo de ella, hay una llave, siempre he tenido la mala costumbre de perder las cosas, así que hay que ser precavido —Perfecto, volveré pronto —En lo que su viaje continuaba, aquellas palabras, retumbaban en la mente de Margaret. Así que por impulso, esta, tomo su celular y le envió un mensaje a su amo: « ¡Hola!, espero estés bien. Me gustaría, que nos viéramos en mi casa, llega a eso de las diez, y trata de que nadie te vea» Aunque ella, desconocía lo que pudiera pasar esa noche. Su corazón revoleaba, cual mariposa en primavera. Al llegar a su vecindario, Margaret se encontró, con alguien que no esperaba. —¿Qué haces aquí? —Pregunto ella, con un tono de molestia—. Si vienes, para joderme es mejor que te largues, aunque seas mi hermano, no me temblará la mano para denunciarte —No, con la policía no. Estoy aquí, por ayuda, tengo hambre fui con nuestros padres, pero el viejo no me quiso recibir. Eres mi hermana mayor, te lo imploro, ten compasión de mí —Esta, bien. Te ayudaré, pero al primer movimiento, ya sabes lo que pasará. Entra—. Margaret, dejo que Duncan, se instalara—. Puedes prepararte lo que tu desees, ahora que venga te traeré ropa, veré que pudo comprarte. —¿A dónde vas? —Tengo que ir al hospital, no tardo. Espérame aquí —Margaret, entro a la casa de Alejandro, le empaco ropa suficiente, se la llevó al hospital, y de regreso entro a un almacén, donde le compro algunas prendas a su hermano. —No merezco, nada de ti. No he sido más, que un pedazo de basura —Los ojos de Duncan, se entristecieron—. Durante mi vida, no he hecho, más que joderlos, aun cuando ustedes, me ayudaron. —¿Por qué no te rehabilitas?, hay centros que podrían ayudarte —Vine por eso, estuve hablando con una chica que es voluntaria en el FOY Wellness Holistic Addiction Treatment & Mental Health Center, su padre es psiquiatra, trabaja ahí, es parte de la junta directiva del centro, y me dijo, que me aceptaran ahí, por dos años —Bueno, me alegro por ti. Y discúlpame, no he sido una buena hermana —Si lo has sido, estabas dispuesta sacrificarte por mi estupidez. De verdad, lo siento, espero que en el futuro, podamos ser buenos amigos. Comeré, me cambiaré, y me iré —Por lo menos, deja que te lleve. Y también, te visitaré, los días que te lo permitan —No quiero que me veas entrar al centro. No es un mal lugar, pero no quiero que conserves ese recuerdo de mí. Saldré regenerado, y esa será la oportunidad perfecta, para reencontramos. Antes de irme, solo quiero saber, que me perdonas —Ven —Margaret, tomo las manos de su hermano—. Ambos tenemos que perdonarnos, quizás la vida, nos esté dando, una nueva oportunidad para comenzar de nuevo. Aprovechémosla, ten, este es mi número, dalo en el hospital, para que me mantengan informada, sobre ti. Ambos hermanos se abrazaron, como nunca lo habían hecho, las lágrimas estuvieron presente. Pero no eran de tristeza sino de gozo. Continuará
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR