—Buenas, noches, ¿Cómo estuvo su día? —Al terminar su jornada, y tal, como se le había indicado. Ethan fue a la casa de Margaret, a eso de las diez, treinta. —Toma, son para ti. —No debiste, molestarte —Tú te mereces, el cielo de ser posible, y lástima, que ese no lo puedo comparar. ¿Y bien, dime de qué quieras hablar? —En primer lugar, me gustaría saber, porque fuiste al hospital —¿Hice mal?, tenía que cerciorarme de que él, estuviera bien. Soy yo, quien pagara todo, solo quise comprobar que la atención que reciba, sea la más adecuada —Aun así, no tenías por qué decir, nada al respecto. Alejandro no es tonto, esta mañana cuando lo fui a visitar, me pregunto por nuestra relación —Solo le dejé en claro, que eres mía —No soy de nadie, y esto, tiene que terminar ya —Margaret, se arrodi

