“Mi progenitora me había advertido de que tuviera cuidado con Jérémie puesto que estaba tan enganchado al sexo que con tal de poder disfrutar de nuevas experiencias era capaz de desgraciarme ó de hacerme cualquier cosa desagradable pocos días antes de que aquel cabrón me dijera que tenía que conseguir convencerla para que, en menos de una semana, se abriera de piernas para él con el propósito de disponer de la “chirla”, del culo y de la boca de mi madre y de mi trasero para, a su antojo, poder depositar su leche. Al no tener ningún interés por complacerle intenté darle largas a pesar de que, cuándo se acordaba, me obligaba a permanecer un buen rato con la cabeza introducida en el inodoro después de que Jérémie orinara y con el agua depositada en él mojándome la cara hasta que le prometía n

