Fue entonces cuando un hombre de mi edad, que supuse que trabajaría en el centro escolar que se encontraba al fondo, entró en el pasadizo y nos sorprendió en “plena faena”. Creo que Andrea y Natalia tardaron en darse cuenta de su presencia mientras que a mí me miró antes de que, sorprendido y sin hablar una sola palabra, decidiera grabarme con su teléfono móvil mientras la propinaba a Natalia una buena serie de embestidas anales. Lo único que le oí decir fue que con toda la “tralla” que la estaba dando tenía que descargar en el interior de la “chirla” de aquella cerda para que la “hiciera un bombo”. El que me grabara mientras poseía por detrás a Natalia me motivó aún más por lo que la joven, sin dejar de quejarse de que la estaba haciendo muchísimo daño, tuvo que soportar la penetración an

