Mi descarga se produjo mientras, además de estar propinando unas buenas embestidas vaginales a Andrea, “hacía unos dedos” a Natalia que tenía, asimismo, de lo más jugoso el interior de su chocho y que, al verme echar tanta cantidad de lefa, llegó al orgasmo para no tardar y sin que tener que dejar de masturbarla, en mearse ante mí y al igual que Andrea, al más puro estilo fuente. El permanecer con mis dedos introducidos en el interior de su raja vaginal hizo que la expulsión de su abundante y espumosa “cerveza” se prolongara bastante y que la llegara a echar sintiendo unas sensaciones muy agradables y placenteras con lo que conseguí que se pusiera más cachonda. En cuanto terminó de salirla la orina, dejé de masturbarla y después de extraerla mis dedos mojados en su micción, la hice arrodil

