Cuándo subí al nuevo autobús comencé a sentir una muy extraña sensación en el culo, como si se me estuviera deshinchando igual que un globo, que mi coño se mantenía muy abierto y convertido en un autentico río de “baba” vaginal lo que me obligaba a permanecer con las piernas apretadas y cerradas para intentar evitar que me goteara mientras mis constantes pérdidas urinarias me ponían en situaciones un tanto comprometidas. Pensé que, al menos y a pesar de lo gorda y larga que Bjorn tenía la “salchicha” no me había desgarrado el ano y que el proceso diarreico había acabado puesto que no me puso en ningún aprieto hasta que llegué a mi centro de trabajo en donde tuve que apresurarme a acudir al cuarto de baño para volver a defecar y poder limpiarme. Entre unas cosas y otras fiché con tanto retr

