Aunque, más tarde, me di cuenta de que no le había facilitado mi número de teléfono, Bjorn se hizo con él a través de Nicole y me llamó muy temprano a la mañana siguiente, despertándome. Al coger el teléfono estaba más dormida que despierta pero me hizo reaccionar en cuanto me indicó que quería que me “hiciera unos dedos” mientras hablábamos ya que quería oírme jadear y escuchar el agradable y siempre estimulante sonido de mi “baba” vaginal y de mi orina al expulsarla. Mientras hacía lo que me había pedido me comentó que debía de tener en cuenta que, desde que había llegado a ese país, se había convertido en un semental por lo que era capaz de echarme varias lechadas en cada sesión s****l que mantuviéramos y que podían ser varias al cabo del día. Le dije que eso era, precisamente, lo que q

