Mientras los perdidos caminaban, aprovecharon para comprar artículos útiles, como comida, bebida, ropa y juguetes para los más pequeños. Durante su recorrido, Isabel se topó con una anciana de unos 90 años que parecía estar en un mal estado. Después de conversar un poco, la señora le contó que había sufrido un accidente en casa, lo que le había llevado a lesionarse la cadera y a tener que usar un bastón. A pesar de todo, la anciana se mostró agradecida por seguir lúcida y conservar su cordura. Dado que la señora necesita ayuda, Isabel se ofreció a cuidarla.
La casa estaba en mal estado, incluso la ropa de la anciana que vive allí. A pesar de ello, las plantas y las flores lucían magníficas e impecables. Isabel sintió lástima al ver que nadie la ayudaba, pero entendió que era difícil: sus hijos trabajaban mucho, era una viuda que desconfiaba de los extraños. Sin embargo, al notar la bondad de Isabel, aceptó su ayuda.
"¿A dónde vas?" preguntó Benjamín, dejando el libro sobre la cama mientras se levantaba.
"A cuidar a alguien que me necesita" respondió Isabel, mientras tenia una bolsa negra con orejas de conejo.
"No vuelvas tarde, ¿de acuerdo?" advirtió Benjamín.
"¿Me estás controlando?" preguntó Isabel.
"No, por supuesto que no. Solo cuídate." respondió Benjamín.
"Lo tendré en cuenta." respondió Isabel mientras se iba.
Durante los siguientes 15 días, Isabel visita a la persona necesitada todos los días. Le lleva comida deliciosa, ven la televisión juntas y le cuenta historias por la noche. Incluso se encarga de acomodar y ordenar su hogar para que esté más cómodo.
"Y así, Lysor y Desinferuta vivieron felices para siempre." concluyó Isabel.
"¡Qué bien!" exclamó la mujer, y sonrió con alegría.
Mientras tanto, Taiko y Hao se lamentan en sus respectivas habitaciones por extrañar a Isabel, mientras que Tömörbaatar juega a un juego para no pensar en ella, aunque en su interior se preocupa y la extraña.
Todo parecía ir bien hasta que en una noche, mientras Isabel preparaba el baño, comenzó a sentir algo extraño.
Todo iba a la perfección hasta que en una noche, mientras Isabel había preparado el baño, empezó a sentir algo extraño.
Lamentablemente, un intruso había ingresado a su hogar, aprovechando que la señora era mayor y vulnerable.
Aterrada, la señora grita, pero Isabel se muestra valiente y enfrenta al intruso por detrás, agarrando su cabello y golpeándolo. A pesar de tener dificultades para defenderse debido a su dolor en la cadera, intenta golpear al asaltante con su bastón.
Isabel agarró un recipiente y lo golpeó en la cabeza del asaltante, pero fue inútil ya que no le causó mucho daño y este se balanceó contra ella para atacarla. La empujó contra una pared, haciéndola daño, pero ella resistió para defender a la señora que la necesitaba.
El hombre iba a entrar en la cocina cuando, de repente, una silla lo golpeó haciéndola añicos. El impostor se derrumbó del dolor, pero aún no se rindió y le pateó el pie con fuerza, ya que estaba enfadado. Isabel gimoteó un poco, pero se lo devolvió. Sin embargo, él sostuvo su pierna con fuerza y no la soltó.
"¡Detente!." Un grito apareció de la nada de voz varonil. Es el propio Benjamín. "Déjala en paz". Le apunta con un arma. "Suelta su pierna ahora". El mala vida no dudo en soltarla para sacar un arma también.
"¿Y ahora que harás?". Le pregunta con burla. "No saldrás en esta..." Se desmaya de un golpe duro de una olla.
"Se acabo el malo". Sonríe.
Benjamín, preocupado, señala: "Tu labio inferior está herido". Ella responde: "Sí, puedo sentir la molestia en mi labio. Ahora iré a ver cómo está ella", y se va.
Tömörbaatar se sorprende y asustado, y la abraza: "¡Eres valiente!", exclama. Benjamin añade: "Eres una luchadora".
Tömörbaatar pregunta: "¿Y luego qué pasó?". Ella responde: "Ella me felicitó, me alabó, intentó hacerme sentir como una heroína".
Ambos amigos asienten y confirman: "Realmente lo eres".
Tres días después...
Hao rompe el silencio: "Tengo que miccionar" y se retira.
"Está bien, te espero", responde Taiko mientras admira las flores. Luego saca su katana y las corta. Con una sonrisa de oreja a oreja, exclama: "A Isabel le encantarán".
El paisaje es un espectáculo para la vista, con nubes blancas flotando en un cielo celeste. Los árboles verdes se mueven suavemente con la brisa, mientras que el pasto luce un intenso color verde.
Las flores son una verdadera maravilla, especialmente las que Taiko lleva consigo. Entre ellas se encuentran: Alceas rojas, Floribundas rojas con blanco, una Hibisco rosa con centro rojo, Platanillos amarillas con naranja y Crisantemos azules y rojas.
Hao también muestra las flores que lleva, un ramo de Lamprocapnos spectabilis, bleeding heart.
Finalmente, Isabel abre la puerta y ambos presentan sus flores.
"Para usted, mi Lady" dice Taiko.
"Para usted, bella dama" se presenta Hao.
"Oh que hermosas" Isabel junta ambas manos y sonríe al ver las hermosas flores que le ofrecen. Los chicos piensan que ella elegirá solo uno de ellos junto con las flores, pero para su sorpresa, Isabel toma las flores de ambos.
"¿Qué estás haciendo?" preguntan al unísono.
"¿Dije algo malo?" Isabel hace un puchero burlón para quitarle seriedad al momento.
"No, claro que no" dicen ambos.
"Me alegro" contesta Isabel.
De repente, Tömörbaatar aparece y presenta un dibujo.
"Este es para ti".
"¡Qué hermoso"! exclama Isabel mientras recoge el dibujo.
Benjamín se acerca a Taiko y Hao con una sonrisa y pregunta: "¿Es por esto que están aquí? Friendzone ¿Están atrapados en la zona de amigos? Eso debe ser doloroso".
Taiko y Hao se miran entre sí con una sonrisa divertida. "No, Benjamín", responde Taiko, "simplemente queríamos hacerle un regalo a nuestra amiga Isabel". "Exactamente", agrega Hao, "solo queremos hacerla sentir especial y apreciada".
Isabel sonríe agradecida y abraza a los chicos. "Ustedes siempre saben cómo alegrarme el día", dice emocionada. Tömörbaatar se une al abrazo grupal y los chicos ríen juntos.
"Amigos son la familia que elegimos", dice Taiko reflexivamente. "Y estamos muy agradecidos de tenerte en nuestra familia, Isabel", agrega Hao.