La audiencia no fue del todo bien, pero tener a Andrea de mi lado fue una pequeña luz en la oscuridad. Al principio creí que sería imparcial o inclinándose a su amiga, pero al notar la insistencia de Leonard en condenarme, replanteó sus ideas. No tuve oportunidad de hablar con ella, menos cuando el erguido citadino la condujo afuera, llevándosela de un momento a otro. No entendía tantas cosas que necesitaban explicación, comenzando por quién carajos era ese tipo que estaba con ella. Tenía rasgos de hombre adinerado, luciendo un Rolex plateado en su muñeca. No negaré que mi sangre hervía a borbollones, sobre todo cuando el miserable desgraciado colocó una mano en su espalda, conduciéndola afuera. Sentí la necesidad normal de ahorcarlo hasta matarlo, solo para alejarlo de ella. Apreté tan

