7 Cuando salgo de la oficina de la esquina, me doy cuenta de que el tipo muerto en el vestíbulo ha sido ultrajado. Parece haber perdido toda la dignidad desde la última vez que lo vi. Alguien lo ha acomodado de tal manera que una mano está puesta en su cintura mientras que la otra está encima de su cabello. Sus cabellos largos y despeinados están modelados en picos, como si se hubiera electrocutado, y sus labios están embarrados con lápiz labial. Sus ojos están abiertos, con líneas negras pintadas como rayos de sol que salen desde sus cuencas. En medio de su pecho, un cuchillo de cocina, que hace una hora no estaba ahí, se asoma como si fuera un asta bandera. Alguien acuchilló un cadáver por razones que sólo los locos podrían entender. Mamá me ha encontrado. La condición de mi madre no

