8 Una vez en la cocina de la oficina, tomo los tallarines instantáneos, algunas barras energéticas, cinta adhesiva y la mitad de las barras de chocolate. Llevo la bolsa de regreso a la oficina de la esquina. El ruido no parece molestar al ángel, quien de nueva cuenta disfruta dormido como un muerto. Regreso a la cocina justo cuando el sonido de la regadera cesa. Rápidamente llevo algunas botellas con agua a la oficina. A pesar de que siento alivio porque Mamá me encontró, no quiero verla. Basta con saber que está a salvo en el edificio. Necesito enfocarme en encontrar a Paige. No puedo hacerlo bien si estoy constantemente preocupada por las ocurrencias de mi madre. Evito ver el cuerpo en el vestíbulo y me recuerdo a mí misma que mi madre sabe cómo cuidarse sola. Entro en la oficina de l

